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Decálogo del minificcionista

febrero 3, 2012 in Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad

Por Tania Hernández A.

El año pasado con motivo de mi participación en Caza de Letras, hice un decálogo dedicado al escritor de minificciones.

Lo comparto, a ver qué les parece.

I

La minificción debe ser un disparo que atraviese al lector.

II

Que no te asuste la brevedad. Escribe poco pero claro, di las cosas como son y no des rodeos.

III

No abuses del número de personajes, uno o dos son suficientes, lo demás es multitud.

IV

Que no te traicionen tus títulos. Deben aportar a la historia y ser breves, de nada sirve si hacen evidente el clímax o el final.

V

Que el lector sea tu cómplice. Ocupa de él sus referencias, sus conocimientos previos y sin que lo note haz que construya contigo la historia.

VI

No engañes al lector, jamás te lo perdonará.

VII

Inventa lo imposible respetando la verosimilitud.

VIII

Tu mayor herramienta es la imaginación. Tanto para crear la historia, como para decidir el engranaje de cada palabra y signo de puntuación.

IX

Las palabras tienen más de un significado, que esto sea una ventaja.

X

Haz un homenaje a la inmensidad contando algo pequeño.

(El pilón)

XI.

Escribe siempre tengas ganas o no. Sólo recuerda que en cada palabra va un pedazo de ti mismo

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Fuente: Buscando las incopelusas. Post original aquí.

Leer los bocadillos de Tania:

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Ejersucio: poemas útiles

febrero 2, 2012 in Hoy escribe:, Juglemos en ClubSeis, Pinceladas de Creatividad

Por @Otramaria **

Este poema me lo saqué de la manga:
eran las cinco de la tarde,
mi sombrero de mago
estaba lejos,
mi cajón de cachivaches también.

Yo tenía sueño a la mitad del invierno
y las almohadas parecían
colinas lejanas y se veían frías.
y hasta ojerosas.

Había tomado un té de mentiritas
muy caliente
y el libro que fingía leer
se aburrió de mí.

Así que tomé un bolígrafo
y me corté las venas,
únicamente las azules,
para despejar el camino
y llegar hasta el centro.

Un títere también alberga algo
semejante al miedo
donde parece que hay vacío.

Yo me lo saqué por la manga
hecho  bolita, y lo desarrugué.
A continuación escribí ahí un poema:
este, y ahora lo arrugaré de nuevo,
amarrándole alrededor las venas desatadas
con la esperanza
de que lata dentro de mí
como una estrella friolenta.

Por eso escribí este poema,
porque necesitaba
una ración de poesía
en el vacío rellenable
de mi corazón.

Lúdico nos ha mostrado un ejemplo de poema útil, y tú…¿si pudieras crear un poema para solucionar algún problema, cómo sería? Todos necesitamos diariamente palabras mágicas: para dormir a los niños inquietos, para invocar al tiempo cuando un libro nos espera en la mesita de noche, cuando hace frío y las mantas no son suficentes. Hacen falta palabras mágicas para espantar al aburrimiento, para cambiar la rueda pinchada del coche, para hacer la comida cuando nos corre prisa, para dejar las alfombras como nuevas, para que la contabilidad nos parezca apasionante. Hacen falta palabras mágicas para tantas cosas…

¿Cómo sería tu poema útil? Viviana Hinojosa nos muestra un ejemplo:

Voy a escribir un poema útil, uno que tenga fines prácticos y aporte, un poema útil, sin grandilocuencias. Será el poema de todos, el de cabecera, para gritarse en tiempos de verdadera tempestad o de absoluta calma. Antídoto contra el insomnio y los malos sueños, para los deshauciados de sí mismos y de los doctores y las ganas repentinas de llorar. El poema, el imprescindible, el cotidiano poema de todos los días, el multiusos, el que cierre las heridas, las grandes y las terribles. Un poema pomada del tigre, un poema tepezcohuite, un poema útil, al alcance del desconsuelo.

@Otramaria es Carmen María Hergos, escritora contagiosa (vaya que lo es), colaboradora esencial de #ClubSeis y maestra y socia de proyectos y juglarías literarias. Este post pertenece a su blog Difícil de Juglar (post original aquí) pero si buscan sus Creaciones vayan aquí, o por Chocoaventuras por aquí.

De la misma autora en este blog:

Tips juglarosos para Clubseisear.

Haikus Pre-primaverales por @Otramaria.

Escribir es saludable, por @Otramaria. 

Hoy escribe @Otramaria: Si lees, ¿te la crees?

Escribir con el lado derecho del cerebro, por @Otramaria

¿Cómo hacer que funcione un cuento? 

Desaprender la poesía. 

Para darnos a entender: concordancia.

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Un cuento de Cesar Aira: El Carrito

febrero 1, 2012 in Escritores argentinos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad

Uno de los carritos de un gran supermercado del barrio donde yo vivía rodaba solo, sin que nadie lo empujara. Era un carrito igual que todos los otros: de alambre grueso, con cuatro rueditas de goma (las de adelante un poco más juntas que las de atrás, lo que le daba su forma característica) y un caño cubierto de plástico rojo brillante desde el que se lo manejaba. Tan igual era a todos los demás que no se lo distinguía por nada. Era un supermercado enorme, el más grande del barrio, y el más concurrido, así que tenía más de doscientos carritos. Pero el que digo era el único que se movía por sí mismo. Lo hacía con infinita discreción: en el vértigo que dominaba el establecimiento desde que abría hasta que cerraba, y no hablemos de las horas pico, su movimiento pasaba inadvertido. Lo usaban como a todos los demás, lo cargaban de comida, bebidas y artículos de limpieza, lo descargaban en las cajas, lo empujaban de prisa de góndola en góndola, y si en algún momento lo soltaban y lo veían deslizarse un milímetro o dos, creían que era por la inercia.
Solamente de noche, en la calma tan extraña de ese lugar atareadísimo, se hacía perceptible el prodigio, pero no había nadie para admirarlo. Apenas si de vez en cuando algún repositor, de los que empezaban su trabajo al amanecer, se sorprendía de encontrarlo perdido allá en el fondo, junto a la heladera de los supercongelados o entre las oscuras estanterías de los vinos. Y suponían, naturalmente, que se lo habían dejado olvidado allí la noche anterior. El super era tan grande y laberíntico que no tenía nada de raro, ese olvido. Si en esa ocasión, al encontrarlo, lo veían avanzar, y si es que notaban ese avance, que eran tan poco notable como el del minutero de un reloj, se lo explicaban pensando en un desnivel del piso o en una corriente de aire.
En realidad, el carrito se había pasado la noche dando vueltas por los pasillos entre las góndolas, lento y silencioso como un astro, sin tropezar nunca, y sin detenerse. Recorría su dominio, misterioso, inexplicable, su esencia milagrosa disimulada en la trivialidad de un carrito de supermercado como todos.
Tanto los empleados como los clientes estaban demasiado ocupados para apreciar este fenómeno secreto, que por lo demás no afectaba a nadie ni a nada. Yo fui el único en descubrirlo, creo. O más bien, estoy seguro: la atención es un bien escaso entre los humanos, y en este asunto se necesitaba mucha. No se lo dije a nadie, porque se parecía demasiado a una de esas fantasías que se me suelen ocurrir, que me han hecho fama de loco. De tantos años de ir a hacer las compras a ese lugar, aprendí a reconocerlo, a mi carrito, por una pequeña muesca que tenía en la barra; salvo que no tenía que mirar la muesca, porque ya de lejos algo me indicaba que era él. Un soplo de alegría y confianza me recorría al identificarlo.
Lo consideraba una especie de amigo, un objeto amigo, quizás porque en la naturaleza inerte de la cosa el carrito había incorporado ese temblor mínimo de vida a partir del cual todas las fantasías se hacían posibles. Quizás, en un rincón de mi subconciente, le estaba agradecido por su diferencia con todos los demás carritos del mundo civilizado, y por habérmela revelado a mí y a nadie más. Me gustaba imaginármelo en la soledad y el silencio de la medianoche, rodando lentísimo en la penumbra, como un pequeño barco agujereado que partía en busca de aventuras, de conocimiento, de amor (¿por qué no?). ¿Pero qué iba a encontrar, en ese banal paisaje, que era todo su mundo, de lácteos y verduras y fideos y gaseosas y latas de arvejas?
Y aún así no perdía la esperanza, y reanudaba sus navegaciones, o mejor dicho no las interrumpía nunca, como el que sabe que todo es en vano y aun así insiste. Insiste porque confía en la transformación de la vulgaridad cotidiana en sueño y portento. Creo que me identificaba con él, y creo que por esa identificación lo había descubierto. Es paradójico, pero yo que me siento tan lejos y tan distinto de mis colegas escritores, me sentía cerca de un carrito de supermercado. Hasta nuestras respectivas técnicas se parecían: el avance imperceptible que lleva lejos, la restricción a un horizonte limitado, la temática urbana. Él lo hacía mejor: era más secreto, más radical, más desinteresado.
Con estos antecedentes, podrá imaginarse mi sorpresa cuando lo oí hablar, o, para ser más preciso, cuando oí lo que dijo. Habría esperado cualquier cosa antes que su declaración. Sus palabras me atravesaron como una lanza de hielo y me hicieron reconsiderar toda la situación, empezando por la simpatía que me unía al carrito, y hasta la simpatía que me unía a mí mismo, o más en general la simpatía por el milagro.
El hecho de que hablara no me sorprendió en sí mismo, porque lo esperaba. De pronto sentí que nuestra relación había madurado hasta el nivel del signo lingüístico. Supe que había llegado el momento de que me dijera algo (por ejemplo que me admiraba y me quería y que estaba de mi parte), y me incliné a su lado simulando atarme los cordones de los zapatos, de modo de poner la oreja contra el enrejado de alambre de su costado, y entonces pude oír su voz, en un susurro que venía del reverso del mundo y aun así sonaba perfectamente claro y articulado:
–Yo soy el Mal.

César Aira

 

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Cantar y escribir

enero 30, 2012 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad

Un Bocadillo de Tania Hernández A.

¿Cantan? ¿En la regadera, en el transporte público, en la calle solitaria? Tal vez lo hagan ante un público familiar o en la soledad de su habitación. A lo mejor no cantan nunca. Pero, traer la música por dentro, como dicen acá en México, y por fuera, seguro puede ayudarnos a escribir.
Se piensa que los escritores o los artistas en general son más bien ensimismados, con serios problemas para tratar a la gente y con el ego tan inflado que donde se sientan sólo caben ellos, pero la mayoría de los que yo conozco no son así. Puede ser que esa manera de verlos sea sólo un cliché y como tal no debemos creerlo, o a lo mejor es cierto.
En caso de serlo, tal vez la recomendación de cantar en la calle no sea del todo acertada, pero no me podrán negar que estar en contacto con la música puede servirnos para escribir.
A qué me refiero, simplemente a disfrutar de los acordes de distintos instrumentos, oír sus ritmos, lo que nos producen en el cuerpo. ¿Llanto, risa, indiferencia, miedo, angustia, todas las emociones a la vez?
Descubrir lo que sentimos y cómo lo hacemos puede facilitarnos la creación de emociones en nuestros textos, aunque no sólo eso, puede ayudarnos a cargar nuestra literatura de musicalidad.
Para eso también está la poesía, la verdadera poesía que nos hace estremecernos, sonreír, sorprendernos, llorar o enojarnos. ¿Han leído poesía en voz alta? Parece que uno canta, que uno vuela.
¿Han leído literatura infantil? La mayoría también es musical. Va y viene jugando con las letras, haciendo frases inolvidables y que al contarlas se vuelven canciones.
Si nos podemos acercar a la música y pedirle prestados sus acordes para escuchar de otra manera nuestros textos, estaremos en pos de la belleza, del manejo contagioso de las palabras y su brillo natural. Eso sí, cuidado con qué música nos juntamos, nadie quiere que nos perdamos en el estruendo de lo pre fabricado. ¿O sí?

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Blog: Buscando las incopelusas.

Otros bocadillos de Tania:

La imagen (obviamente) es la de Gene Kelly “Cantando bajo la lluvia” (1952).
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Todo, un poema de @MagaViajera

enero 26, 2012 in Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad

Tus palabras me llevarían al silencio
del grito profundo, que pide
callar urgencias postergables,
porque le urge ser escuchado.
Y, cuando tu paz llamó a la mía,
la descubrió sorda, tras años
perdida de reclamo alguno.
La belleza del silencio
cubierto de noche profunda,
ajeno a la muerte
a la que llaman vida.
La felicidad de ser, simplemente,
en un plato de comida
y en la lana sobre el cuerpo.
Cuando, quitándome el aliento,
me enseñaste a respirar
mi alma te besó.
Fue el día en que, no esperando nada,
me lo diste todo.

Maga Viajera es Gabriela Collado

 

Fuente: Causa y Efecto. Post original aquí.

De la misma autora en este blog:

Algún día

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Planear

enero 14, 2012 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad


Un Bocadillo de Tania Hernández A.

A veces no sólo basta con tener la intención o las ganas de escribir, también se necesita saber qué queremos escribir y hacia dónde va eso que nos está moviendo creativamente, es decir: planear.
Posiblemente algunos me podrán decir que tienen la posibilidad de escribir una novela entera sin guía alguna y sólo con la intuición que el momento les va sugiriendo, les creo, siempre y cuando la experiencia les anteceda.
Pero, si no han llevado a cabo proyecto alguno y están iniciando, la mejor recomendación es planear. Y me refiero iniciando en el sentido profesional, seguramente muchos escribimos desde niños o adolescentes.
Porque una cosa es hacer breves poemas para el novio que se fue o cuentos que nos ayudan a liberar emociones y otra crear una serie de cuentos o poemas para un concurso o para enviarlo a alguna editorial con miras a su publicación.
Tener el control nos facilita el trabajo, pero también nos vacuna contra los posibles errores que un descuido u olvido podrían hacerle a nuestro proyecto.
Debo confesar que yo era de esas líricas escritoras que, a la menor provocación y cuando un tema me incendiaba, me sentaba sin mayor preparación a soltar lo que traía pensando siempre que todo servía, pero cuando el motivo se agotaba las historias también.
Dejé incluso cuentos a medias por no conocer a mis personajes, quienes inevitablemente eran sólo un reflejo mío. Sin saber cómo podían reaccionar o qué circunstancias los harían cambiar, las historias se quedaban truncas o eran simplemente todas parecidas.
De ahí que sea importante la planeación. Ahora traigo entre manos un guión de largometraje. Derivado de que la extensión es mucha para algo a lo que estoy acostumbrada que es a escribir minificciones es que noté la necesidad de planear.
Lo empiezo a hacer, delinear los personajes, su pasado, su presente, sus anhelos, sus fobias, sus sueños. No es fácil, todo tiene que ser congruente con su carácter y con la historia misma.
Tal vez lo más tardado vaya a ser la planeación, definir los escenarios, construir a los personajes y darle un esquema al propio guión, con inicio, final y clímax, sin embargo con esto definido escribir será pan comido. ¿Será?

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Blog: Buscando las incopelusas.

Otros bocadillos de Tania:

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Descubriendo emociones con la escritura

enero 6, 2012 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad, Uncategorized

Un Bocadillo de Tania Hernández A.

Escribir es una manera de manifestar no sólo hechos, sino también emociones que la mayor parte de las veces se nos escapan de las manos. Cuántas ocasiones se han descubierto enojados o felices. ¿Se han preguntado por qué?
A veces los motivos son evidentes, pero en otras ocasiones por más que le demos vueltas al asunto no sabemos por qué nos encontramos tan enojados y estallamos a la menor provocación.
Ahí es cuando escribir resulta una herramienta fundamental para externar lo que adentro revolotea y nos inquieta. Hace unos días me pasó, después de preguntarme muchas veces qué me pasaba y por qué me sentía tan iracunda, sin ni siquiera pensarlo, en un momento libre, tomé mi pluma y me puse a escribir, sin pensar, sin detenerme.
Escribí todo lo que se me venía a la cabeza, cualquier cosa, sin regresarme a leer a ver si estaba bien escrito o a revisar las comas. Simplemente me vacié.
Al terminar me sorprendía. Descubrí la razón de mi molestia, motivo que estaba tan escondido que se me escapaba para resolverlo. Por eso es que escribir tiene magia.
No importa si lo tuyo es la administración de empresas o la ingeniería, escribir siempre es un motivo de alegría, pero sobre todo de confrontación con nuestras creencias y con lo que somos.
Sencilla herramienta que nos conduce por caminos emocionales que desconocemos o que habíamos olvidado.
Seguramente por eso, las novelas, los cuentos, las minificciones son tan intensas y nos involucran de manera tan especial con los personajes y sus situaciones, porque van cargadas las emociones del autor.
Porque es innegable que la escritura como forma artística rete al espectador a cuestionarse, a reinventarse. Ahora, que no hará si esa escritura es personal, íntima y reveladora.
Habrá que darse la oportunidad de descubrir qué conocimiento profundo de nosotros mismos nos regala la escritura. Por eso, escriban.

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Blog: Buscando las incopelusas.

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Los Storify de @Oh_Rima: Somos

enero 3, 2012 in Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad

A veces, a voces.

  1. Susúrrame. Soy secreto.
  2.  

    • No tengo tiempo. Soy a voces.
    • Derrámame. Soy océano.
  3.  

    • En tu océano soy marea.
    4 months ago
  4.  Agótame. Soy lluvia.
  5.  Llueve. Es nuestro paisaje. Son tus ojos.
    • Gímeme. Soy tuya.
  6.  

    • Átame. Soy distancia.
    Otros storify de oh_Rima:

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Para darnos a entender: concordancia

enero 2, 2012 in Hoy escribe:, Juglemos en ClubSeis, Pinceladas de Creatividad, Uncategorized

Por @Otramaria **


Esta es la llave del reino:
en el reino hay una ciudad,
en la ciudad hay un barrio,
en el barrio hay una calle,
en la calle hay una entrada
en la entrada hay un patio
en el patio hay una casa
en la casa hay un cuarto
en el cuarto hay una cama,
en la cama hay una cesta
en la cesta hay unas flores.
Flores en al cesta;
cesta en la cama,
cama en el cuarto;
cuarto en la casa;
casa en el patio;
patio en la entrada;
entrada en al calle,
calle en el barrio,
barrio en la ciudad,
ciudad en el reino,
el reino que está en la llave.

Lo que gusta y sorprende del texto anterior es cómo juega con la lógica de las ideas. Su lectura es fácil: una cosa lleva a la otra, tiene coherencia. La coherencia es esa propiedad de los textos que los hace entendibles, lógicos y consecuentes. ¿A quién no le ha pasado que al escuchar una breve narración, se queda en blanco sin entenderla en absoluto? ―No entendí el chiste, decimos. Podemos repasar cada uno de sus elementos sin encontrar la clave que nos lo explique.

Una narración en una sucesión de acontecimientos ordenados de tal forma que cobren significado. Que digan algo que vale la pena contar. Aunque nos cueste tal vez un poco de trabajo, al final pensamos: ¡Ha valido el esfuerzo! La inconsistencia en la prosa narrativa es generalmente muy mal vista. Viola uno de los principios básicos de la lógica cuando dice algo en una parte de la exposición y después dice lo contrario en un pasaje posterior del mismo escrito.

Concordancia en los verbos. Un clásico ejemplo es escribir: “Cuántas veces no nos ha pasado que caemos en lo mismo, como cuando tú quieres a alguien que no te quiere, y ese alguien quiere a otra. Cuando eso me pasa, yo sufro mucho”.

En este ejemplo se usan, malamente, tres personas gramaticales: la primera persona del

plural: nos. Después, la segunda persona singular: . Y por último, la primera persona

del singular: yo. Hay que procurar narrar desde una sola persona.

Concordancia en los hechos. Si al personaje le da el sol en la cara no podemos decir dos líneas más adelante que la humedad de la noche lo entristece. Si nuestro protagonista ha engordado diez kilos al final de la novela no podemos afirmar a lo largo de ella que  no comía casi nada.

¿De verdad se dan semejantes faltas de concordancia? Parecería que no, pero numerosos relatos, tanto de escritores noveles como de escritores experimentados están llenos de estos problemas que se aprenden a evitar durante las correcciones. De ahí la importancia de revisar cuidadosamente un texto.

@Otramaria es Carmen María Hergos, escritora contagiosa (vaya que lo es), colaboradora esencial de #ClubSeis y maestra y socia de proyectos y juglarías literarias. Este post pertenece a su blog Difícil de Juglar (post original aquí) pero si buscan sus Creaciones vayan aquí, o por Chocoaventuras por aquí.

De la misma autora en este blog:

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Haikus Pre-primaverales por @Otramaria.

Escribir es saludable, por @Otramaria. 

Hoy escribe @Otramaria: Si lees, ¿te la crees?

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¿Tienen blog?

diciembre 17, 2011 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad

Un Bocadillo de Tania Hernández A.

Hace como 10 años, aunque pueden ser más, abrí mi primer blog. El nombre ya no lo recuerdo, sólo sé que la curiosidad fue lo único que me impulsó. Cuando inventaron la bitácora estaba en la escuela, ni siquiera se me ocurría los alcances que podía tener la herramienta, seguro no soy la única sorprendida.
Le picaba aquí y allá, no había mucho que aprender, sólo unas cuantas herramientas, nada que no existiera ya en los documentos de word. El motivo para escribir podía ser cualquiera, desde un helado caído en la banqueta, hasta una pelea con mis papás.
La idea era salir de casa. Hablar de lo que me pasaba sin que nadie conocido pudiera criticarme, desahogarme y al mismo tiempo estar sola. Dejar un registro de lo que uno es, pero que a veces no quiere ser.
Aunque no sólo ponía quejas, también cosas que me emocionaban o que me alentaban a seguir respirando. Algunos meses abandonaba el blog, otras lo retomaba diariamente, aunque debo reconocer que nunca he podido ser constante, ni con ése, ni con los blogs que vinieron después.
El tiempo pasó y aquel blog paso a la historia con un simple suprimir, lo que estaba escrito ya era parte del pasado y decidí dar un paso adelante borrándolo de un jalón. No sé bien el motivo verdadero, tal vez la pelea con algún novio, tal vez mi paso a la facultad, no lo sé, el caso es que ese blog no existe más.
Luego de unos meses abrí otro, el que hoy se llama Buscando las Incopelusas, a ese también le borré algunas de las primeras cosas que le escribí y le he cambiado mil veces la plantilla. Ahora es muy distinto a como lo comencé, también es justo decir que las herramientas han crecido y con ello las posibilidades.
No conforme con eso, el año pasado abrí otro blog que se llama Arrebatos, un blog meramente literario donde coloco mis cuentos preferidos. Y este año, abrí uno más que se llama Sin título un blog que me permite subir audio y que me tiene fascinada.
Como ven soy adicta a abrir blogs, aunque mejor dicho estoy siempre experimentando con las nuevas plataformas digitales, conociéndolas y al final jugando con ellas, aunque hoy, a diferencia de hace 10 años, sé muy bien que si lo tuyo es escribir tienes que tener un blog. Ustedes ¿tienen uno?

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Blog: Buscando las incopelusas.

Otros bocadillos de Tania: