Ejercicio compartido de Creatividad y Microliteratura. ¿Quien se suma?

Club Seis

El domingo 19 de Junio se produjo un acontecimiento extraordinario en la web, El Vendaval de Microrrelatos 2011, del que dimos cuenta en este espacio aquí y aquí. Durante dos horas participantes de todas partes del mundo enviaron sus soplos al Vendaval en forma de Microrrelatos, y fué apasionante ver la llegada y la publicación de todos ellos en el blog del evento.

Un verdadero vendaval de creatividad, que nos dejó microrrelatos de distintas formas, temas e inspiraciones, e incluso con diversos formatos de presentación. Un crecimiento compartido con todos los participantes, que nos dejó con una gran alegría y con ganas de que se repita lo más rápidamente que se pueda en el futuro.

De los miembros de Club Seis participaron Gabriela Collado, Maite G. de Vicuña (que además es quien nos invitó ya que es una de las organizadoras del Vendaval), Anna Belén Rodrigo Calderón, Mariano Morresi, Lidia Beatriz Cabrera, Laura Olivares y quien esto escribe, Mariano Ramos Mejía.

A continuación publicamos los microrrelatos de los ClubSeiseros que se animaron a participar en el orden en que fueron publicados por el Vendaval. Si quieren leer todos los deliciosos y variados microrrelatos publicados por el resto de los participantes pueden hacerlo en el Blog del Vendaval, o bajar en forma gratuita el pdf con todos los microrrelatos en este sitio.

Gracias a mis entusiastas compañeros de ClubSeis con quien siempre es una alegría compartir letras, espacios y aventuras.

LA GOTA QUE QUERIA SER OCÉANO

Era una gota de lluvia que quería ser océano. Desde que al caer desde el cielo vió la inmensidad azul verdosa.
Pero el viento la arrastró y la gotita terminó en una hoja verde oscuro de un viejo árbol en un pequeño jardín.
- Ya no seré océano – se lamentó la gota – a menos que lo intente…
Y aunque se hinchaba y soplaba, lo único que conseguía era adelgazar y achicarse, evaporándose.
Al perder las fuerzas, se relajó. Y al relajarse, cayó de su hoja. Con susto, hasta el piso. Un charco, muchas gotas.
- Cuantas hermanas, entre tantas, no podré crecer y ser océano – se lamentaba.
La multitud la arrastró, primero por la tierra, después por un oscurísimo túnel hasta llegar a un río caudaloso. Y por el río, al océano.
Entonces comprendió: sólo lo conseguimos entre todos, ocupando nuestro lugar, multiplicándonos… y siendo cada uno nuestro propio océano.

 

© Mariano Ramos Mejía (@_Orientar_)
Argentina

 

AMOR RE-ENCONTRADO

Se pierden al horizonte las golondrinas. Ellos, frente al mar, en silencio.
Como si se tratara de un déjà vu cualquiera, se encuentran después de tantos años. Ella no se imaginó sus canas, el halo blancuzco en sus ojos, sus dientes postizos. Él nunca la vio tan bella.
La vida y los hijos los hicieron añicos, cambiaron sus metas, retorcieron sus sueños, deformaron sus esperanzas y aquí, tras muchos días, meses, años, decidieron entregarse al horizonte. A ver si sus historias se juntan de nuevo.

 

© Laura Olivares
República Dominicana.
http://lauraolivares.wordpress.com

SENSACIONES

Volver a encontrarte,
el abrazo inmenso,
pasear por la playa,
compartir vivencias.
Sentir tus caricias,
el calor de tu cuerpo.
Pero llega la noche y
no estás a mi lado.
Te sentí tan cerca
que me confundí.
Fue tan sólo un sueño,
un hermoso sueño.
Fue bueno encontrarte.

 

© Lidia Beatriz Cabrera
Argentina

 

SI BASTASEN

“Sin utopía, la vida es un ensayo para la muerte”, escribió el Nano Serrat. ¿Qué más necesitaba para lanzarme?
“Cambia el rumbo el caminante / aunque esto le cause daño. / Y así como todo cambia / que yo cambie no es extraño”, canta la Negra Sosa. ¿Qué más necesitaba para revolver?
Las palabras, las músicas, están ahí. ¿Estamos? ¿Cantamos?

 

© Mariano Morresi
Argentina
http://managementestrategico.blogspot.com

ENTRE TUS MANOS

Nada más levantarse aquella mañana,supo que había llegado el momento.Era el día elegido.
Preparó café como todas las mañanas anteriores en esa casa, siguiendo el mismo ritual,: abrir el paquete y antes de poner cinco cucharadas en la cafetera, acercar la nariz a él para que el penetrante olor impregnara todo su ser por dentro al inhalar el aroma del café.Tan fuerte,tan fuerte como si quisiera atrapar en esa inspiración todo el oxígeno del mundo.
Cuando terminó con la tercera taza la impaciencia ya empezaba a invadir su cuerpo. Alcanzó la maleta . Metió en ella unas fotografías y unos libros. No necesitaba más. Todo cuánto podría necesitar lo encontraría en otro lugar.
Pasada media tarde. No pudo soportarlo por más tiempo. Agarró fuerte su maleta, abrió la puerta , se plantó ante él y le dijo : ” He venido a ocupar el vacío que tienes entre tus manos ” .

 

© Anna Belén Rodrigo Calderón

UN TIPO CON VALOR

 

©Maite García de Vicuña
España
Historias mayúsculas en porciones minúsculas

ELLA

Ayer fui a la Estación Constitución y allí estaba ella, sentada sobre un cajón de madera, hablando sola.
Decía que tenía dos hijos. Uno era médico y vivía al otro lado del charco, la otra le había dado tres nietos, a los que ni siquiera conocía, porque habían nacido al norte del continente.
Se llenaba la boca hablando de ellos.
Hoy volví a la Estación Constitución y otra vez la vi.
La gente agolpándose a su alrededor.
Me acerqué. Estaba tendida en el suelo… muerta.
Nadie le negaría nunca que sus hijos la querían… a ella, la pobre ella que mendigaba monedas en la Estación Constitución.
Ella no murió ni de vieja, ni de enferma.
Ella murió de harapos y de olvido.

 

@MagaViajera      Gabriela Collado
España
http://causavsefecto.blogspot.com/

 

Posted by admin on marzo 30, 2011 in Hoy escribe:, Microrrelatos de ClubSeis, Uncategorized with 5 Comments


Estaba sentado en una mesa del bar frente a una ventana. Recién había terminado su tercer café y su décima medialuna, que pidiera en tandas de a dos. La vio pasar por la vereda de enfrente y sintió el deseo irrefrenable de salir a su encuentro. Secretamente, la amaba, pero ella no lo sabía. De repente vio que se encontraba con un hombre bastante más joven que él mismo. Se abrazaron con alegría y se besaron con pasión. Entonces él supo que todo estaba perdido. Miró hacia adentro y dirigiéndose al mozo le dijo: “Mozo, otro café con dos medialunas”.

Autor: Héctor A. Faga (Buenos Aires)

Twitter: @Hacheaefe

Blog: Un nuevo blog de hacheaefe

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