A veces, a voces.
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Susúrrame. Soy secreto.
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- No tengo tiempo. Soy a voces.
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- Derrámame. Soy océano.
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- En tu océano soy marea.
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Agótame. Soy lluvia.
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Llueve. Es nuestro paisaje. Son tus ojos.
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- Gímeme. Soy tuya.
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- Átame. Soy distancia.
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Un Bocadillo de Tania Hernández A.
A punto de acabar el año y como un regalo para aquellos que gustan de la minificción este Bocadillo quiero dedicarlo a una página que encontré en la red. Se llama Antología Virtual de Minificción Mexicana.
En ella se hayan compilado consagrados de la minificción como Juan José Arreola, José Emilio Pacheco, René Avilés Fábila, Alberto Chimal, entre muchos otros, en distintas pestañas que dividen las sugerencias de la antología en destacados, promesas, entusiastas y teóricos.
Una verdadera joya si la intención es conocer un poco más de lo que se hace en México en cuando relato corto.
Sin embargo, lo que más me gustó es la compilación de mandamientos que se han hecho acerca de la minificción.
Yo alguna vez hice mi propio decálogo, incluso lo hice público en mi blog, pero ver los de otros personajes me ha encantado.
José de la Colina escribió:
*Escribir o leer cuentos largos acorta la vida.
*Escribir o leer cuentos cortos no alarga la vida, pero la enriquece.
*En la naturaleza del cuento corto está el ser caprichoso, imprevisible e impuntual. No le gusta ser citado, previsto, preparado. El cuento corto simplemente sucede.
Augusto Monterroso lo hizo así:
*Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
*Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
*Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
No son los 10 mandamientos de cada uno, pero fácilmente los pueden consultar si dan click en las ligas y de paso se dan una vuelta por la Antología que está muy interesante.
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
Por @Otramaria **
Para palpar las intimidades del mundo es preciso saber:a) Que el esplendor de la mañana no se abre a cuchillo,
b) El modo como las violetas preparan el día para morir,
c) Por qué será que las mariposas de bandas rojas tienen devoción por las tumbas,
d) Si el hombre que toca en la tarde su existencia en un fagot, tiene salvación,
e) Que un río que fluye entre dos jacintos lleva más ternura que un río que fluye entre dos lagartos,
f) Cómo entrar en la voz de un pez,
g) Cuál es lado de la noche que humedece primero.
Etc. Etc. Etc. Desaprender ocho horas al día enseña los principios.
(Manoel de Barros, ‘Didáctica de la invención’)
“La poesía no es negocio”. Declaró un editor hace poco. Se venden las novelas románticas, los libros de autoayuda, las novelas policíacas y los libros de no-ficción que van desde biografías de famosos hasta la última dieta de moda. Eso explica por qué en las librerías, al apartado de poesía hay que buscarlo con lupa. Eso explica también que, cuando le hablo a la gente de poesía, los recuerdos viajan a las lecciones escolares: Bécquer, Quevedo, rima consonante o asonante; sinalefas, sonetos y muchas referencias al amor.
¿Dónde encontrar la poesía, ese cada vez más raro género literario? Últimamente la he encontrado en las antologías de haikus, en
un libro de viaje lleno de descripciones agudas e inteligentes: “Los caminos del mundo” de Nicolás Bouvier, y la encuentro también en portales de internet como amediavoz.com. La comparto, si me dejan, leyéndola en voz alta, postéandola en mi tumblr o tomando notas de la que encuentro en mi cotidianeidad. Me dicen que últimamente a las personas les ha dado por tuitear poesía, y sí, algo de ella encuentro por ahí, pero no es mucho. Las figuras literarias en sí no son poemas, y las melodramáticas frases de desamor, mucho menos.
La poesía se encuentra en la sencillez y en la autenticidad, en lo cotidiano visto con la mirada asombrada de los niños, en la capacidad para salirse de los caminos transitados mil veces para arriesgar por algo distinto, echo a mano, más humano. Escribir poesía no es difícil, pero lo que puede ser difícil es desaprender los conceptos de lo que es poesía, arriesgarse a ser un principiante a la hora de mirar, de descubrir y tratar de plasmar lo que nos conmueve. Lo que en definitiva, no es difícil, es aprender a conectar con la poesía y disfrutar intensamente de ella.
@Otramaria es Carmen María Hergos, escritora contagiosa (vaya que lo es), colaboradora esencial de #ClubSeis y maestra y socia de proyectos y juglarías literarias. Este post pertenece a su blog Difícil de Juglar (post original aquí) pero si buscan sus Creaciones vayan aquí, o por Chocoaventuras por aquí.
De la misma autora en este blog:
Tips juglarosos para Clubseisear.
Haikus Pre-primaverales por @Otramaria.
Escribir es saludable, por @Otramaria.
Hoy escribe @Otramaria: Si lees, ¿te la crees?
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Hace poco en Twitter compartía la siguiente frase: “Cuando uno está en silencio los hallazgos son fascinantes”. No es en balde que piense esto, después de tantos días de incapacidad como ya les comentaba, he pasado mucho tiempo conmigo misma, preocupada básicamente por recuperarme.
Obviamente no siempre estoy acompañada y fuera de la dinámica del trabajo he podido reordenar mis ideas y de pronto me di cuenta que el silencio de los pensamientos genera las mejores ideas.
Tal vez muchos hemos estado muy ansiosos por encontrar temas para nuestros proyectos artísticos, a lo mejor porque viene el cierre de la convocatoria para una beca o la fecha límite de entrega de algún encargo, entonces nos presionamos al máximo y los resultados no siempre son los que esperamos.
Ahora que he estado tanto tiempo en silencio, no es que ya logré una enorme lista de ideas o temas sobre los que escribir, sino que me siento muy tranquila creativamente, por lo que en breve iniciaré un proyecto ambicioso, cuál, aún no sé.
Vamos, el silencio ayuda a limpiar la cabeza de la basura que día a día vamos acumulando en nuestros pensamientos, tal vez preocupaciones, a lo mejor dudas o simplemente la cotidianeidad que nos avasalla todos los días.
Pero, por favor no crean que sugiero estar de incapacidad o en paro para poder lograr estar en silencio, más bien debemos ser capaces de dedicarnos unos minutos, si es más mucho mejor. Estar en silencio, con nosotros mismos y así estar en contacto con lo que somos y lo que queremos ser.
Esa tranquilidad que da conocernos nos ayuda a ser más creativos y a que la pluma se deslice con más facilidad.
Ustedes ¿tienen alguna otra recomendación para conseguir ser más creativos?
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Ya cumplí más de una semana desde que me accidenté. Imaginen que difícil estuvo que me recetaron incapacidad, primero por siete días, pero está que corre ya es la segunda semana que estoy en casa.
Me he sentido desesperada porque no puedo hacer mis actividades normales y porque al final no me siento físicamente al cien por ciento. Aunque esto que les cuento sólo es el antecedente para lo de verdad importante, porque no quiero que este Bocadillo se vuelva una lista de quejas.
Ayer, cuando me animé a salir a comer, me encontré con una amiga de hace años, quien obviamente se enteró de mi situación por Facebook y amablemente me pregunto cómo me sentía, a ella sí le detallé mis males y les dió la vuelta con una recomendación fabulosa: ‘pues lee y escribe, no hay mejor remedio’.
Claro, me recordó que grandes escritores en la enfermedad han hecho de su tiempo libre, de su recuperación la oportunidad de hacer, de escribir sus mejores obras. Por supuesto que después del susto que me llevé no creo poder escribir mi mejor minificción o cuento, sino simplemente volver a los orígenes.
Ocupar el tiempo libre en lo valioso, en lo que inicia y reinicia siempre la vida, la lectura y la escritura. No puedo bailar, ni tampoco filmar una película, pero sí puedo escribir o por lo menos tener un tiempo apacible, de calma para definir qué proyecto iniciaré o sobre cuál, interrumpido, me dedicaré ahora.
Debo confesar que mi accidente ha cambiado mi perspectiva de muchas cosas, entre ellas de mi placer por escribir, no sé en qué acaben mis reflexiones, ahora diarias, ni en qué culminen mis nuevas intenciones, lo que sí sé es que soy distinta y en ese sentido estoy aprovechando mi tiempo libre, que seguro acabará muy pronto.
Redefinir mis intereses e inquietudes es una de las cosas que más valoro de lo que me ha pasado, pero también que mi deseo de escribir y leer, por supuesto, sigue vivo, más vivo que nunca.
Ustedes, ¿han tenido tiempo libre? ¿Por qué?
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
Blog: Buscando las incopelusas.
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Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Dicen que para poder valorar algo hay que conocerlo, para mi esta frase en el imaginario colectivo es completamente válida y más cuando se trata de la literatura. Tal vez muchos iniciados en la escritura o que tienen el sueño de llegar a ser escritores algún día piensen que es suficiente con tomar algunos talleres o inscribirse en alguna escuela, pero no es así.
Hay que meterse hasta el fondo, conocer las entrañas del mundo de la literatura y los diversos caminos que se pueden tomar para llegar a un mismo sitio. Este conocimiento no sólo ayuda a poder tomar mejores decisiones, sino también a valorar realmente lo que hacemos.
No me refiero solamente a cómo se consigue una presentación de libro o la publicación del mismo, sino a saber todo el proceso que se lleva a cabo para que un ejemplar tenga vida.
Desde que el escritor tiene una idea o una historia hasta que se coloca en librerías y se oferta al público. ¿Ustedes saben todo el tiempo y dinero que se invierte para que un libro esté en vitrina?
Pero no sólo eso, ¿qué pasa con el libro digital, qué editoriales lo están publicando, cómo se están firmando los contratos con las editoriales, qué ventajas tiene publicar de manera independiente?
Y por supuesto saber la labor de los creativos que comparten el proceso son el escritor, como el editor, diseñador, diagramador, ilustrador, en fin.
Mucha información que no se aprende de una sentada o con un decálogo de tips, sino que se va obteniendo con el paso del tiempo, la experiencia y sobre todo la lectura.
Este post no se pretende, de ninguna manera, ser ser un texto académico en el que se enseñen todas las partes del proceso que intervienen en la literatura, simplemente quiero subrayar la importancia de conocerlo e invitarlos a que investiguen en la red o preguntando a quienes ya están dentro del mundo literario para que no se queden con ninguna duda.
Sólo así podemos entender que el proceso de escribir un libro no es fácil, pero tampoco aburrido y que si de verdad nos queremos dedicar a escribir tenemos que respetar a todos los que nos puedan ayudar a que lo que hacemos se vuelva libro o se venda y podamos vivir de ello.
Pero no sólo eso, también conocer otros escritores, editores y diversas maneras de escribir para no hacer algo que han hecho otros y creer que somos los únicos llevándonos un gran golpe cuando nos saquen del error.
Y en caso de que su objetivo no sea publicar, de todos modos sería buena idea conocer lo que pasa en el ámbito literario, por si algún día cambiamos de idea.
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Al escritor nunca le faltarán ganas de escribir, pero al que quiere ser
un verdadero escritor nunca le darán ganas de darse por vencido.
Parece que cuando te sientas frente a la computadora o al papel con la urgencia de escribir tienes todo resuelto. Pero, en cuanto sueltas las primeras frases empiezas a tropezar una y otra vez. En el mejor de los casos agotas la urgencia, cierras el documento o doblas la hoja, y tiras todo a la basura. En el peor, te detienes y dejas de escribir.
Tal vez algunos podrán presumir que en cuanto se sientan a escribir lo hacen de corridito y sin ningún error ni de ortografía, ni de sintaxis y mucho menos de ritmo en la historia, a lo mejor existan esos seres perfectos, aunque la verdad, lo dudo mucho.
Así que, indudablemente, quien escribe se enfrenta a su inacabado texto una y otra vez. Lo lamentable es cuando se desanima a la primera de cambio o cuando el trabajo de corrección nunca se termina. Hay que saber soltar nuestras historias, regalarles su libertad y aprender a saborear la imperfección.
Antes de eso, hay que saltar la barrera de la historia que está de cabeza, que sale a empujones de una cabeza que de pronto no tiene claro si lo que está escribiendo tiene algún sentido.
Últimamente me ha pasado que se instala una historia en mi cabeza, sin forma, ni siquiera podría describirla, sólo es algo que está dando vueltas. El nombre de un personaje, una calle, un breve detalle que se me escapa y de pronto llega un artículo de internet o me encuentro a alguien en la calle y como por arte de magia la historia adquiere sentido.
Entonces en la primera oportunidad el cuento quiere salir, liberarse y ahí es cuando empiezan los problemas. El temor, a veces el terror. Ayer me paso con un cuento, escribía a todo lo que daba, era un rumor de imágenes, de diálogos y yo vaciaba todo así, de pronto me empecé a preocupar por si estaba bien escrito, si tenía coherencia y ahí empezó la lucha entre mi ser creativo y mi ego regañón.
Basta les dije, lo único que quiero es escribir y como así como llegaron esas dudas, así me dejaron en paz. Lo acabé, ahora está descansando para una revisión mañana porque pienso leerlo en un ring literario al que me invitaron el sábado. Tal vez no tenga todas las correcciones necesarias, pero es parte de irme animando a respetar mis cuentos imperfectos.
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
Juguetones y “memeadores” a morir.
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Me gustas tal y cruel como eres.
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De mis antepasados sajones tengo los ojos verdes y tristes, el sueño clavado en el mar y las manos rotas de labrar historias.
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De mis antepasados ibéricos, tengo los ojos cafés de melancolía, el cerebro poblado de ilusiones y la voluntad del metal forjado.
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De mis antepasados, las piedras, tengo los ojos llenos de polvo, la boca reseca, y el origen en cualquier lugar donde ponga los pies.
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De mis antepasados indios tengo la mirada interna, las montañas con niebla y el cardo en el desierto.
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De mis antepasados ibéricos tengo los ojos moros, la revoltura de sangres desordenando mis pensamientos y el manoteo al hablar.
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De mis antepasados moros, tengo las cejas pobladas, la sangre de fuego y la danza en las venas.
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De mis antepasados guerreros, tengo los ojos color tierra, las manos conquistas y gritos de calor.
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De mis antepasados, mis padres, tengo la educación bien planchada, la amabilidad sin sombrero y el ejemplo Ineludible.
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De mis antepasados diosas, tengo la lujuria en el vientre, la bondad en el pecho y la venganza al alcance de la mano.
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De mis antepasados los peces, tengo el vaivén del mar, la sal en la piel y por destino, el origen.
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De mis antepasados, los elementos, tengo los ojos de tierra embrujada, fuego en las palabras que salen de mi boca y luz en el nombre.
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De mis antepasados, los vacíos, tengo mucho espacio.
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De mis antepasados, los espejos, tengo los ojos llenos de tesoros, la boca de calle quieta y los pies sobre el origen del tiempo.
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De mis antepasados, los árboles, tengo los pies desnudos sobre la tierra desnuda y obtengo energía luminosa de las estrellas y otros astros.
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De mis antepasados mestizos, tengo el color del maíz en mi piel, la fuerza de dos sangres en mis venas y las costa difuminada en mi rostro.
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De mis antepasados garífuna y rarámuri llevo el ojo de venado inmortal, el cerebro estelar en obelisco y la fuerza en la lucha de los días.
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De mis antepasados chinos tengo los ojos rasgados y el supelpodel de hacel sopa maluchan :3
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De mis antepasados gitanos heredé los ojos oscuros e inquietos, como mis pies que no pueden permanecer en un lugar por mucho tiempo.
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De mis antepasados griegos tengo la familia arraigada, el arte en los ojos y el mar en la sangre.
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De mis antepasados españoles, tengo el apellido real, la arrogancia, y me gusta el gaspacho.
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De mis antepasados, los monos, tengo el fuego en mis leños, la idea entre las cejas y la rueda en mi suelo.
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De mis antepasados, los hombres, siempre tengo sed, siempre tengo hambre, y siempre quiero que donde pongo los pies, sea de mi propiedad.
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De mis antepasados francos, tengo los ojos castaños de antigüedad, el cabello cenizo por la batalla y la lengua perfecta para besar.
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De mis antepasados, los mares, me quedan los ojos náufragos, la ira del oleaje invernal y la sal que habita en mis lágrimas.
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De mis antepasados los dinosau… digo, nada.
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Hay muchos que cuando les preguntas por qué escogieron tal o cual profesión responden que porque quieren el triunfo, la fama, ganar mucho dinero, el éxito, el reconocimiento del mundo entero o el premio más afamado de su disciplina. Algunos otros simplemente dicen que porque les gusta o porque no hubo de otra.Estos días he pensado mucho en esto. Emocionalmente desde hace algún tiempo he estado acomodando varias cosas de mi vida, entre ellas las pasiones. Así que no he podido dejar de hacerme preguntas parecidas a lo que planteó al principio de este post: ¿Qué hago aquí? ¿Para qué escribo? ¿Con qué afán? ¿Hay algo más que quiera hacer y no he experimentado? ¿Estoy segura que este es el camino?
Seguro algunos de ustedes se han cuestionado al respeto, tal vez otros se han podido responder, aunque sea un caso u otro todos nosotros no podemos negar que en algún momento hemos deseado el mayor reconocimiento que podamos alcanzar y hemos trabajado sólo para ello. Nos planteamos metas a futuro, como todas las que cite al inicio, que si el premio, el éxito, etcétera, logros todos que no podremos ver ahora y que no estamos seguros si algún día llegarán.
Recuerdo ahora un maestro de la escuela de cine cuando el primer día de clases dijo que si entre los alumnos había alguien que sólo soñará con llegar a la alfombra roja de su primera película se saliera del salón porque eso no era querer ser cineasta. Y luego, rememoro una reciente confesión de una persona muy especial para mi, que seguro ustedes también conocen: @Otramaria. En nuestro reciente encuentro en Mérida contó con sencillez ‘no imagino la vida sin escribir, necesito escribir todos los días’.
Entonces, comienzo a tener respuestas. Para empezar, está bien tener metas a largo plazo, allanan los caminos y nos permiten mantener el rumbo, pero obsesionarnos con ellas y sentir que somos muy infelices por no alcanzarlas aún, nos podría derrumbar emocionalmente, al grado de olvidar el verdadero motivo de lo que hacemos.
A las pasiones, como en nuestro caso la escritura, hay que vivirlas a diario, con sus menesteres y sinsabores, en el esfuerzo cotidiano, incorporarlas a la vida misma para dejar de sentir que viven lejos de nosotros y que es difícil alcanzarlas, y dejar de esperar a que llegue el premio, el reconocimiento o la publicación. ¿No creen?
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
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