Y a la sombra del árbol nació el mundo.
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Mi árbol genealógico es un cedro.
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El árbol da sombra. Cuando se vuelve libro, da luz.
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Nacer árbol con la esperanza de renacer Stradivarius.
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Esa mañana el árbol cantó con su voz de seiscientos pájaros.
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La ausencia del árbol se deja sentir en el silencio del pájaro.
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Vámonos a vivir a las hojas; a las del libro, a las del árbol.
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Quiero aprender del árbol a guardar secretos, las tumbas son muy escandalosas.
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Escribir sobre la certeza de un árbol.
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Echar la casa del árbol por la ventana, y no poder porque echó raíces.
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El árbol es el maestro de la resistencia pacífica.
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No le duele al árbol la hoja que cae. Le duele que no le duela.
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Era un árbol tan bonito que los niños le pusieron un columpio en el que solo se sentaban a mirarlo.
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Voy a sembrar un árbol con los restos de un recuerdo. Lo talaran y lo convertirán en libros. Alguien le llamará hijo a esta vida novelada.
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Era un árbol con tanta sombra que se asombraba de sí mismo.
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La tristeza mira un jardín soleado, escucha el canto del pájaro y se refugia bajo la sombra del árbol.
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La palabra fue ave sonora proveniente de un abismo autárquico, luego, silencio; piedra volátil. Ahora, a través del ojo, también es árbol.
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En toda posibilidad hay un árbol que puede ver más allá de la raíz.
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Se abrió paso por cada gota de sangre, recorrió rincones, consumió dedos y sobre el árbol muerto se transformó en letras de historia.
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Le amé, opaco, tallé árbol. Obra ella toca: poema él.
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Él es de los que ve muchos bosques en un solo árbol.
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Te voy a escribir un árbol.
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Y a la sombra del árbol nació el mundo.
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Ya quiero crecer para convertirme en árbol.
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Cuando arde un libro, arde también el árbol. Y arde también el tiempo. Y ardemos también nosotros, con un humo que nos crece por dentro.
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El pájaro es una analogía del árbol cuando se deshoja.
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sin el árbol, el hacha es muda.
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No puedo negar mis raíces, dijo el árbol.
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A mí me gustan con las copas grandes, dijo el árbol.
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De cada lado del mundo, dos árboles. Sus raíces cruzan el planeta hasta enredarse una y otra, cómplices.
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¿Tendremos niños interiores como anillos los árboles? ¿Saldrán a la luz cuando nos talen? ¿En forma de rabieta con cada hachazo?
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
¿Han oído hablar de la narración hipertextual? Yo, hasta hace muy poco.
No fue hasta que @LeonMelendez ganó el Concurso de Ciencia Ficción Julio Verne, en la modalidad hipercuento en 2009 con Crónicas Europeanas.
Aunque en ese año, la verdad, no me aprendí más que el nombre de la modalidad. Fue hasta el año pasado que tuve oportunidad de preguntarle a @LeonMelendez qué es eso de hipercuento.
La respuesta fue fascinante, todo un mundo de posibilidades se abrió ante mi.
Resulta que hablamos de narración hipertextual, historias que tienen muchas puertas que se abren clickeando uno o varios hipervínculos.
Vamos por partes. En informática existe el hipertexto, que es un texto que conduce a otro a través de un enlace. Los famosos hipervínculos que todos actualmente usamos, aunque hay otros que se llaman lexias, esas son referencias cruzadas, como las que ocupa wikipedia.
De aquí proviene la narración hipertextual. Como ya se están imaginando en este momento, se trata de crear historias usando hipervínculos.
Para entender, olvidemos lo convencional y hagamos a un lado la estructura lineal de la literatura normal.
Aquí, el lector es completamente activo. Elige qué camino tomar, ya que no hay uno solo. El lugar a dónde llegué depende del hipervínculo que atraviese.
Sin necesidad de la tecnología ya algunos lo habían hecho. ¿Recuerdan el tablero de dirección de Rayuela de Julio Cortazar? O bien, ¿alguno de ustedes jugó a Elige tu propia aventura?
Obras que experimentaron con la ruptura del tiempo y suponían un reto para el lector.
Ahora tenemos el hipertexto, que va más allá. Si podemos linkear nuestro texto y permitirle al lector ir y venir por él, también podemos agregarle un poco de emoción haciendo algo que se llama narrativa hipermedia, donde caben cualquier cantidad de elementos multimedia, los que quiera nuestra imaginación.
Para ver un ejemplo podemos ir a Golpe de Gracia una hipermedia hecha en Bogotá.
Tenemos todo al alcance, quien tenga acceso a Internet y pueda estudiar un poco de lenguaje html, o tiene la ventaja de tener un amigo programador, puede comenzar a experimentar.
Por el momento, yo me quedo con el hipertexto, se me ocurre una manera de potencializar todos aquellos tuits que andan sueltos vagando por mi TL.
Aunque pensándolo bien, tal vez valga la pena empezar en un proyecto creado a varias manos en Twitter y luego llevarlo a un hipercuento.
A ustedes, ¿qué se les ocurre?
Tania Hernández A.
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
¿Escritores que tuitean o tuiteros que escriben?



































