Ejercicio compartido de Creatividad y Microliteratura. ¿Quien se suma?

Club Seis

Posted by admin on septiembre 20, 2011 in Eventos, Hoy escribe:, Uncategorized with 1 Comment


Y a la sombra del árbol nació el mundo.

 Cèdre du Liban 

Posted by admin on marzo 25, 2011 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad with 6 Comments


Un Bocadillo de Tania Hernández A.

¿Han oído hablar de la narración hipertextual? Yo, hasta hace muy poco.

No fue hasta que @LeonMelendez ganó el Concurso de Ciencia Ficción Julio Verne, en la modalidad hipercuento en 2009 con Crónicas Europeanas.

Aunque en ese año, la verdad, no me aprendí más que el nombre de la modalidad. Fue hasta el año pasado que tuve oportunidad de preguntarle a @LeonMelendez qué es eso de hipercuento.

La respuesta fue fascinante, todo un mundo de posibilidades se abrió ante mi.

Resulta que hablamos de narración hipertextual, historias que tienen muchas puertas que se abren clickeando uno o varios hipervínculos.

Vamos por partes. En informática existe el hipertexto, que es un texto que conduce a otro a través de un enlace. Los famosos hipervínculos que todos actualmente usamos, aunque hay otros que se llaman lexias, esas son referencias cruzadas, como las que ocupa wikipedia.

De aquí proviene la narración hipertextual. Como ya se están imaginando en este momento, se trata de crear historias usando hipervínculos.

Para entender, olvidemos lo convencional y hagamos a un lado la estructura lineal de la literatura normal.

Aquí, el lector es completamente activo. Elige qué camino tomar, ya que no hay uno solo. El lugar a dónde llegué depende del hipervínculo que atraviese.

Sin necesidad de la tecnología ya algunos lo habían hecho. ¿Recuerdan el tablero de dirección de Rayuela de Julio Cortazar? O bien, ¿alguno de ustedes jugó a Elige tu propia aventura?

Obras que experimentaron con la ruptura del tiempo y suponían un reto para el lector.

Ahora tenemos el hipertexto, que va más allá. Si podemos linkear nuestro texto y permitirle al lector ir y venir por él, también podemos agregarle un poco de emoción haciendo algo que se llama narrativa hipermedia, donde caben cualquier cantidad de elementos multimedia, los que quiera nuestra imaginación.

Para ver un ejemplo podemos ir a Golpe de Gracia una hipermedia hecha en Bogotá.

Tenemos todo al alcance, quien tenga acceso a Internet y pueda estudiar un poco de lenguaje html, o tiene la ventaja de tener un amigo programador, puede comenzar a experimentar.

Por el momento, yo me quedo con el hipertexto, se me ocurre una manera de potencializar todos aquellos tuits que andan sueltos vagando por mi TL.

Aunque pensándolo bien, tal vez valga la pena empezar en un proyecto creado a varias manos en Twitter y luego llevarlo a un hipercuento.

A ustedes, ¿qué se les ocurre?

Tania Hernández A.

Blog: Buscando las incopelusas.

Otros bocadillos de Tania:

¿Escritores que tuitean o tuiteros que escriben?

Trabajar en Equipo.



Por Debbie Chabes

Asentar lo que se siente, dejar prueba de lo que acontece, atraviesa, anda sucediendo: sola, en interacción con los otros/ el otro. Herramienta que da sentido a vueltas discursivas: el modo en el cual se puede -más de una vez- disipar dudas, miedos, trabas, escollos. Escribir da sentido;  intensifica y alivia, diluye y clarifica la dualidad corazón-mente: ying-yang de cada situación. Aquello que sucede y se presenta, es, sin más. Movilizador, práctico, útil, profundo o banal.

Intercambiar desde la escritura: un modo resolutivo que se presenta en el dibujo garabateado de las vivencias; llevarlas al papel. Las letras parecen ordenar, ayudan a visualizar hasta lo desordenado, logramos ver la totalidad del desorden, el ‘escritorio mental’ con diferentes anotaciones, sinfín de prioridades y otros tantos descartes,…. alineamos lo que sentimos a través de la azarosa extensión que se nos brinda para lograr expresar sombras, luces, contradicciones. Intentar alinear la dupla ‘cuore-bocho’. A medida que uno va ordenando su propio caos (o al menos, cada vez más consciente de eso) algunas cuestiones cobran sentido.

Se escriben elecciones, situaciones, intuiciones, experiencias, anécdotas.
Lo que necesita decirse, lo que no se puede decir.
Se escribe para no olvidar.
Se escribe para olvidar, cerrar puertas.
Se escribe para abrirse a más percepciones.
[Si no escribiera creo que también me olvidaría de detalles y personas que estuvieron en lapsos cortos de mi vida, pero que aportaron de diversas maneras -la temerosa posibilidad de que los recuerdos se conviertan en borrosas y confusas imágenes se diluye al vivenciarlos en un papel y lograr eternizar momentos-. La memoria convertida en letras. Atemporalizada].
Escribir permite enlazar, otro modo de dialogar, des-cubrir, intercambiar. Con uno mismo, o con otro/s: hasta encontrar el límite donde las palabras ya no pueden jugar más. Sucede que a veces, se frena el ritmo manual porque pareciese que no hay modo que las letras puedan dar muestra certera de nuestro interior.
Hablar para compartir ideas, lo que aqueja, lo que no sucede, lo que sucede, hablar para reír, para encontrar similitudes/diferencias, controversias, para aportar y sumar, para perder el tiempo, y ganarlo en lúdica diversión discursiva. El otro te traduce, ayuda a des-andar, a caminar, a retroceder, y volver a pensar(te)… relecturas varias de narraciones infinitamente compartidas –o no-. Hablar aporta matices, prismas; esos que sólo surgen desde los diálogos de sincera apertura.
Sucede que a veces, mientras uno habla el otro no puede estar pendiente de todo lo que se pronuncia: la mente dispuesta puede intensionar la escucha, pero hasta la mirada del que habla puede penetrarnos tanto que la distracción es posible y más, la gran tentación de poder translucirse en la mirada del otro y terminar en una orilla personal, relacionando el discurso del otro con lo que nos sucede: reflejar(se). En nuestra mente se cruzan nuestras ideas y queremos intervenir, pensamos en nuestra siguiente palabra a pronunciar, y así, ad infinitum.
Compatibles y complementarios modos de interactuar. Leyendo lo que otro escribe, la aparente concentración se hace presente, o en el peor de los casos, la opción de la reelectura surge como opción para disipar dudas.
Escribir patenta lo sentido. Eterniza lo abstracto.
Hablar lo hace carne. Se comparte desde la oralidad, y hasta la piel puede verse afectada en un diálogo en sincronía. Las posibilidades de interacción se expanden infinitas, llegan hasta donde nos atrevamos en la valoración de la comunicación sincera. Y una vez más se crean nuevos lenguajes posibles, territorios de espejamientos aún no conquistados. Dispuestos a dejarse de-velar, esperándonos que los desnudemos.

Debbie Chabes (Argentina) publicó este post en su blog Intuición en Foco en Marzo de 2011 (y nos dió autorización para reproducirlo: ¡Gracias Debbie! ). Post original aquí.

  • Escritores en Feevy