Por @Otramaria **
Para palpar las intimidades del mundo es preciso saber:a) Que el esplendor de la mañana no se abre a cuchillo,
b) El modo como las violetas preparan el día para morir,
c) Por qué será que las mariposas de bandas rojas tienen devoción por las tumbas,
d) Si el hombre que toca en la tarde su existencia en un fagot, tiene salvación,
e) Que un río que fluye entre dos jacintos lleva más ternura que un río que fluye entre dos lagartos,
f) Cómo entrar en la voz de un pez,
g) Cuál es lado de la noche que humedece primero.
Etc. Etc. Etc. Desaprender ocho horas al día enseña los principios.
(Manoel de Barros, ‘Didáctica de la invención’)
“La poesía no es negocio”. Declaró un editor hace poco. Se venden las novelas románticas, los libros de autoayuda, las novelas policíacas y los libros de no-ficción que van desde biografías de famosos hasta la última dieta de moda. Eso explica por qué en las librerías, al apartado de poesía hay que buscarlo con lupa. Eso explica también que, cuando le hablo a la gente de poesía, los recuerdos viajan a las lecciones escolares: Bécquer, Quevedo, rima consonante o asonante; sinalefas, sonetos y muchas referencias al amor.
¿Dónde encontrar la poesía, ese cada vez más raro género literario? Últimamente la he encontrado en las antologías de haikus, en
un libro de viaje lleno de descripciones agudas e inteligentes: “Los caminos del mundo” de Nicolás Bouvier, y la encuentro también en portales de internet como amediavoz.com. La comparto, si me dejan, leyéndola en voz alta, postéandola en mi tumblr o tomando notas de la que encuentro en mi cotidianeidad. Me dicen que últimamente a las personas les ha dado por tuitear poesía, y sí, algo de ella encuentro por ahí, pero no es mucho. Las figuras literarias en sí no son poemas, y las melodramáticas frases de desamor, mucho menos.
La poesía se encuentra en la sencillez y en la autenticidad, en lo cotidiano visto con la mirada asombrada de los niños, en la capacidad para salirse de los caminos transitados mil veces para arriesgar por algo distinto, echo a mano, más humano. Escribir poesía no es difícil, pero lo que puede ser difícil es desaprender los conceptos de lo que es poesía, arriesgarse a ser un principiante a la hora de mirar, de descubrir y tratar de plasmar lo que nos conmueve. Lo que en definitiva, no es difícil, es aprender a conectar con la poesía y disfrutar intensamente de ella.
@Otramaria es Carmen María Hergos, escritora contagiosa (vaya que lo es), colaboradora esencial de #ClubSeis y maestra y socia de proyectos y juglarías literarias. Este post pertenece a su blog Difícil de Juglar (post original aquí) pero si buscan sus Creaciones vayan aquí, o por Chocoaventuras por aquí.
De la misma autora en este blog:
Tips juglarosos para Clubseisear.
Haikus Pre-primaverales por @Otramaria.
Escribir es saludable, por @Otramaria.
Hoy escribe @Otramaria: Si lees, ¿te la crees?
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Hace poco en Twitter compartía la siguiente frase: “Cuando uno está en silencio los hallazgos son fascinantes”. No es en balde que piense esto, después de tantos días de incapacidad como ya les comentaba, he pasado mucho tiempo conmigo misma, preocupada básicamente por recuperarme.
Obviamente no siempre estoy acompañada y fuera de la dinámica del trabajo he podido reordenar mis ideas y de pronto me di cuenta que el silencio de los pensamientos genera las mejores ideas.
Tal vez muchos hemos estado muy ansiosos por encontrar temas para nuestros proyectos artísticos, a lo mejor porque viene el cierre de la convocatoria para una beca o la fecha límite de entrega de algún encargo, entonces nos presionamos al máximo y los resultados no siempre son los que esperamos.
Ahora que he estado tanto tiempo en silencio, no es que ya logré una enorme lista de ideas o temas sobre los que escribir, sino que me siento muy tranquila creativamente, por lo que en breve iniciaré un proyecto ambicioso, cuál, aún no sé.
Vamos, el silencio ayuda a limpiar la cabeza de la basura que día a día vamos acumulando en nuestros pensamientos, tal vez preocupaciones, a lo mejor dudas o simplemente la cotidianeidad que nos avasalla todos los días.
Pero, por favor no crean que sugiero estar de incapacidad o en paro para poder lograr estar en silencio, más bien debemos ser capaces de dedicarnos unos minutos, si es más mucho mejor. Estar en silencio, con nosotros mismos y así estar en contacto con lo que somos y lo que queremos ser.
Esa tranquilidad que da conocernos nos ayuda a ser más creativos y a que la pluma se deslice con más facilidad.
Ustedes ¿tienen alguna otra recomendación para conseguir ser más creativos?
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Ya cumplí más de una semana desde que me accidenté. Imaginen que difícil estuvo que me recetaron incapacidad, primero por siete días, pero está que corre ya es la segunda semana que estoy en casa.
Me he sentido desesperada porque no puedo hacer mis actividades normales y porque al final no me siento físicamente al cien por ciento. Aunque esto que les cuento sólo es el antecedente para lo de verdad importante, porque no quiero que este Bocadillo se vuelva una lista de quejas.
Ayer, cuando me animé a salir a comer, me encontré con una amiga de hace años, quien obviamente se enteró de mi situación por Facebook y amablemente me pregunto cómo me sentía, a ella sí le detallé mis males y les dió la vuelta con una recomendación fabulosa: ‘pues lee y escribe, no hay mejor remedio’.
Claro, me recordó que grandes escritores en la enfermedad han hecho de su tiempo libre, de su recuperación la oportunidad de hacer, de escribir sus mejores obras. Por supuesto que después del susto que me llevé no creo poder escribir mi mejor minificción o cuento, sino simplemente volver a los orígenes.
Ocupar el tiempo libre en lo valioso, en lo que inicia y reinicia siempre la vida, la lectura y la escritura. No puedo bailar, ni tampoco filmar una película, pero sí puedo escribir o por lo menos tener un tiempo apacible, de calma para definir qué proyecto iniciaré o sobre cuál, interrumpido, me dedicaré ahora.
Debo confesar que mi accidente ha cambiado mi perspectiva de muchas cosas, entre ellas de mi placer por escribir, no sé en qué acaben mis reflexiones, ahora diarias, ni en qué culminen mis nuevas intenciones, lo que sí sé es que soy distinta y en ese sentido estoy aprovechando mi tiempo libre, que seguro acabará muy pronto.
Redefinir mis intereses e inquietudes es una de las cosas que más valoro de lo que me ha pasado, pero también que mi deseo de escribir y leer, por supuesto, sigue vivo, más vivo que nunca.
Ustedes, ¿han tenido tiempo libre? ¿Por qué?
Tania Hernández A.
Twitter: @taniahernandeza
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
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La duda respira por los peros.
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No tengo ninguna duda de que tú las tienes todas.
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hay una diferencia notable entre sembrar y sepultar una duda
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¿Los signos de interrogación son las olas en este mar de dudas?
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La duda siempre apunta a las estrellas.
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Cuando se escribe todo junto no hay espacios para la duda.
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Siento que me tiras dudas en los ojos.
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Tengo una duda que no cabe en ninguna parte.
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Tenía la mirada tan profunda que sembraba dudas.
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Sembré una duda y coseché una certeza.
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Las dudas se responden con nuevas dudas.
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Sácame de una gran duda y méteme en dudas independientes.
Dizquedicen que había una vez dos amigos que estaban contemplando un cuadro. La pintura, obra de quién sabe quién, venía de China. Era un campo de flores en tiempo de cosecha. Uno de los dos amigos, quién sabe por qué, tenía la vista clavada en una mujer, una de las muchas mujeres que en el cuadro recogían amapolas en sus canastas. Ella llevaba el pelo suelto, llovido sobre los hombros. Por fin ella le devolvió la mirada, dejó caer su canasta, extendió los brazos y, quién sabe cómo, se lo llevó. El se dejó ir hacia quién sabe dónde, y con esa mujer pasó las noches y los días, quién sabe cuántos, hasta que un ventarrón lo arrancó de allí y lo devolvió a la sala donde su amigo seguía plantado ante el cuadro. Tan brevísima había sido aquella eternidad que el amigo ni se había dado cuenta de su ausencia. Y tampoco se había dado cuenta de que esa mujer, una de las muchas mujeres que en el cuadro recogían amapolas en sus canastas, llevaba, ahora, el pelo atado en la nuca.
Por: Eduardo Kastika @EduardoKastika
1. Mito tradicional: la creatividad es innata.
Nueva idea: la creatividad NO ES algo innato. Lo “innato”, tal vez, es el tipo de talento que tenemos.
Todos somos talentosos: escribiendo poemas, dibujando, contando cuentos, jugando al fútbol, orientándonos en cualquier ciudad, arreglando artefactos, pintando, haciendo discursos, relacionándonos con los demás, cocinando, cuidando plantas, boxeando, haciendo cálculos, comprendiendo a otros, sabiendo cómo vivir tranquilos, tocando saxofón…
Hay talentos matemáticos, lingüísticos, interpesonales, musicales, espaciales, corporales, intrapersonales, naturalistas, espirituales.
Lo que durante mucho tiempo se denominó (y aún hoy se sigue haciendo) “inteligencia” es, más bien, una forma de decir que alguien es talentoso en aspectos lógico-matemáticos y/o lingüísticos.
De ahí la errónea diferencia entre alguien “inteligente” porque es bueno calculando y alguien “creativo” porque es bueno pintando. En realidad, ambos son talentosos o (si quiere utilizar la palabra “inteligencia”) ambos son diferentemente inteligentes.
Cada persona tiene un “cóctel” único y particular de talentos. Un poco de uno, mucho de otro, algo de algunos y prácticamente nada de uno en particular). Es interesante, el hecho de que haya gente TOTALMENTE NEGADA para ciertos talentos es un buen indicio para determinar que “eso” es un talento.
2. Mito difundido: se puede medir la creatividad con un test.
Nueva idea: para saber si una persona es creativa hay que verla aplicar sus talentos a un ámbito en particular.
Ser creativos no es adaptar un talento para “competir” en un ámbito sino nutrir, modificar, transformar, renovar un ámbito con talentos propios. Llevar a un ámbito un talento fresco, llevar la frescura de un nuevo talento.
En el mundo de las ciencias, estos ámbitos se definen como “las matemáticas”, “la física”, “la química”, etc. Son Creativos (con “C” mayúscula) quienes transforman, renuevan sus disciplinas.
Pero esto también puede darse en un nivel un poco más micro: renueva su negocio (aquí el ámbito es el negocio) quien actúa con talentos que antes no se utilizaron en el negocio: Starbuck llevó al mundo del café un talento artístico, lingüístico que no se había llevado al mundo del café en USA. Y sobre todo, incluyo en la EXPERIENCIA del café el tema interpersonal y la valoración de todo eso (que antes estaba totalmente explotada en Europa).
También el ámbito puede ser nuestra organización, nuestra industria: un nuevo talento llevado a su organización o a su industria puede marcar la diferencia.
La creatividad, entonces, requiere un doble perfil consistente en conocer un ámbito lo suficiente como para dominarlo y, a la vez, tener el talento y el conocimiento como para modificarlo. Nada de esto es “innato”, depende de la combinación talento-ámbito que elijamos.
3. Mito típico: la creatividad es una forma de talento.
Nueva idea: además de talentosas en algo, las personas creativas deben desarrollar actitudes diferenciales.
Lo que podríamos llamar “el factor creatividad”, es decir, ese “algo más” que nos lleva a asumir los riesgos de modificar nuestros ámbitos, está compuesto por una serie de actitudes claves:
- Una fuerte intención de dejar una huella en el mundo.
- La capacidad para sumergirse durante mucho tiempo en disciplinas que hay que aprender a manejar.
- La capacidad para resistir críticas.
- La ambición: la confianza en uno mismo para llegar a ser “alguien” en el terreno en el cual uno se desempeña.
Algunos autores llaman a este tipo de actitudes “rasgos de la personalidad”. Prefiero denominarlas “actitudes”, pues tienen que ver con nuestra disposición a accionar de un modo en particular. “Actitud” y “acción” tienen la misma raíz.
En muchas organizaciones a estas actitudes se las llama “competencias”.
Estas competencias se van formando con el tiempo. Y dependen muchísimo de los contextos en los que nos desempeñamos. En especial, de los contextos en los que nos educamos y crecimos. Por eso nos parecen “innatas” o “dadas”.
Sin embargo, estas actitudes pueden desarrollarse. Cuesta. Pero se puede.
Son determinantes los contextos que elegimos para insertarnos. En el caso de la creatividad, es fundamental participar de contextos que nos estimulen a asumir riesgos, que nos motiven a profundizar nuestros conocimientos con solidez y profesionalismo, que nos provean de estímulos, que acepten la experimentación.
Una empresa es UNO de los contextos que puede ayudar a una persona a desarrollar estas actitudes. Pero también influirán los contextos familiares, profesionales, sociales y educativos. Los actuales y los pasados.
Por eso lo que puede hacer una organización para desarrollar la creatividad de una persona puede llegar a ser limitado. Porque, en algunos casos, debe contrarrestar los sucesivos efectos bloqueantes de otros contextos en los que las personas participan o han participado.
Si, es difícil. Pero no es imposible.
4. Mito para algunos: la creatividad no se puede desarrollar.
Nueva idea: Una persona puede aprender y entrenarse en herramientas que facilitan el proceso creativo.
Este es un recurso relativamente nuevo en el desarrollo creativo (existen desde mediados del siglo XX). Y es el aporte principal de quienes trabajamos en el terreno de la creatividad. El desarrollo creativo de una persona puede ser facilitado con el aprendizaje y aplicación de herramientas y metodologías.
Desde mi punto de vista, lo más importante de este entrenamiento radica en las experiencias de las que una persona participa. La clave no está en la técnica en sí, sino en el momento completo en el que una persona aplica y aprende dicha técnica.
Lo más importante, pongamos por ejemplo, del brainstorming, no es la técnica en sí sino el momento en el que Usted decide “ponerse a pensar ideas”. El momento en que Usted decide comprometerse en una experiencia de “gestación de ideas”.
Una persona entrena su creatividad (porque desarrolla actitudes, porque descubre sus talentos escondidos, porque se anima a desafiar su ámbito, porque crea nuevos contextos, porque pone en juego distintos conocimientos) cuando, deliberadamente (y la palabra “deliberadamente” acá es esencial porque es la que diferencia una disposición a la acción de una casualidad o una exigencia externa) construye para su misma o para su equipo, experiencias vinculadas a la creatividad.
Estas experiencias pueden ser de “inmersión”, de “exploración”, de “gestación”, de “elaboración” o de “exposición” en tanto se tome contacto con los estímulos, con la información, con las ideas, con los productos terminados o con el feed back del “público”. Luego explicaré con más detalle cómo se lleva a cabo un entrenamiento creativo basado en experiencias.
Bibliografía para ampliar el tema:
- Amabile, T., Creativity in Context, Westview Press, Inc., 1996.
- Csikszentmihalyi, M., Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención, Paidós, Buenos Aires, 1998. [Primera edición en inglés, 1996.]
- Csikszentmihalyi, M., Fluir (flow). Una psicología de la felicidad, Kairós, Barcelona, 1996. [Primera edición en inglés, 1990.]
- Gardner, H., Creating minds. An Anatomy of Creativity Seen Through the Lives of Freud, Einstien, Picasso, Stravinsky, Eliot, Graham and Gandhi, HarperCollins Publishers, Inc., 1993.
- Gardner, H., Multiple Intelligences. The Theory in Practice, Basic Books, New York, 1993.
- Gardner, H., La inteligencia reformulada. Las inteligencias múltiples en el siglo XXI, Paidós, Buenos Aires, 2001. [Versión original en inglés, 1999.]
- Gardner, H., Las cinco mentes del futuro. Edición ampliada y revisada, Paidós, Barcelona, 2008. [Primera edición en inglés, 2006.]
- Isaksen, S., Dorval, K y Trefinger, D., Creative Aproaches to Problem Solving, The Creative Problem Solving Group, 1993.
- Kastika, E., Usted puede ser creativo, nuevas recomendaciones para innovar en las empresas, Innovar, Buenos Aires, 2007.
- Kelley, T., The ten faces of innovation, Doubleday, New York, 2005
- Puccio, G., Buffalo Creative Process Inventory: Understanding your personal approach to the creative process, THinc Communications, Illinois, 2001.
- Sawyer, R., Explaining Creativity. The Science of Human Innovation, Oxford University Press, 2006, New York, 2006.
Cuando era niña y vivía en la zona montañosa de Veracruz, era fácil saber por dónde correría el río la próxima vez que se desbordara: por las mismas calles inclinadas de siempre. El río no suele ser original, se va por el camino fácil, y gracias a ello es predecible. Las mentes humanas lo son también. Solemos usar las mismas frases para hablar, las muletillas de siempre, los verbos fáciles. El reto de la escritura consiste en comunicar, en buscar nuevos caminos para que el río corra, es decir: nuevas formas y más efectivas para trasmitir efectivamente ideas y sentimientos.
En escritura se conoce como lugar común, ofrase hecha, a una expresión o enunciado que no se lee auténtico u original, sino que por lo contrario, ofrece una descripción simplista de algo que tal vez merezca ser más matizado. Los lugares comunes han sido usados hasta el cansancio, y su utilización es muy socorrida en las letras de canciones pop, en las expresiones cargadas de sentimentalismo y en las cartas de amor.
Caer en el uso de un lugar común es fácil. Requiere poco esfuerzo mental, y a veces poco cuidado en la expresión. Por haberlas leído o escuchado con frecuencia, a veces sin estar conscientes de ello, es muy posible que se cuelen en nuestro próximo escrito. En ocasiones, podemos creer que una frase determinada le dará fuerza al texto, o lo hará más lírico. ¡Gran error! Lo que hace más efectiva a la poesía es la forma original de usar el lenguaje para expresar mejor algo, y NUNCA el uso y abuso de expresiones como:
Nuestro querer. Tu ser. Su palpitar. Mi anhelo. Nuestro destino. La noche oscura. El silencio atronador. El vacío. Mis sueños idos. Este amor profundo. Si te perdiera.
¿Cómo evitar los lugares comunes? En primer lugar, haciéndonos consientes de cuáles son. También es necesario revisar, (sí, una vez más) nuestro escrito tratando de detectar si:
¿Es sorprendente?
Texto de Kennet Koch, en “El arte de la poesía”
¿Me gusta cada vez que lo leo?
¿Dice algo que yo no sabía antes de sentarme a escribir?
¿Me levanto después de escribirlo sintiendo un cambio en mí?
¿Es realmente mío el escrito o lo he robado de alguna parte? (Esto sucede algunas veces aunque es comparativamente raro).
¿Está escrito con mi propia “voz”?
¿Hay alguna torpeza, golpe bajo, exigiendo atención por medios ilegítimos: exhibicionismo, preciosismo, seudoprofundidad, trucos viejos, fragmentos de sueños no asimilados u otra basura “literaria”?
¿Mi texto está libre de esto?
¿Es la clase de escrito que le envidiaría a otro?@Otramaria es Carmen María Hergos, escritora contagiosa (vaya que lo es), colaboradora esencial de #ClubSeis y maestra y socia de proyectos y juglarías literarias. Este post pertenece a su blog Difícil de Juglar (post original aquí) pero si buscan sus Creaciones vayan aquí, o por Chocoaventuras por aquí.
De la misma autora en este blog:
Por Carmen María Hergos
En época de secas, cuando nada de lo que se siembre en una hoja de papel pasa de las dos frases, y no funciona ni reunirse con los amigos a tallerear, ni comer galletas, y mucho menos los plazos de entrega, hay algo que puede funcionar: escribir con el lado derecho del cerebro. Para lograrlo, tengo que ver que se cumplan las siguientes condiciones y pasos:
- Necesito estar un poco dormida. Mejor: recién despierta. La mente salvaje del territorio de los sueños puede asaltar el mundo de la vigilia con buenos resultados.
- Escribir una primera línea con el propósito de que sea una tontería. Luego escribir una segunda con el mismo propósito. Dos tonterías juntas pueden lograr algo literario. O motivarlo.
- Es importante divertirse. Por ahí del primer párrafo o estrofa la serie de barbaridades sucesivas que se han escrito pueden no tener ningún significado, no importa. ¡Libertad y experimentación! Ahora es cuando hay que soltarse y divagar.
- Vuelvo a leer lo escrito. Ahí hay una buena idea. La mente salvaje tiene sus maneras de hacerse entender, y lo mejor de todo es que usa el lenguaje literario para hacerlo. Pero cuidado, no hay que razonar, si razono empiezo a sentirme cortada y tratar de ser ingeniosa, no. Necesito seguir escribiendo alocadamente.
- Tomo una frase pequeña del principio, una de en medio, las conecto con el párrafo o estrofa del cierre. Eso se llama composición y el lado derecho del cerebro lo hace mejor que nadie.
- Para finalizar, dejo que mi lado izquierdo se asome un poco e ironice…si me siento de vena, puedo incluso permitir que mida el ritmo…pero lo importante es que ya escribí un texto completo, si no logro entenderlo, por lo menos puedo disfrutarlo, tal y como hago con mis sueños.
@Otramaria es Carmen María Hergos, escritora contagiosa (vaya que lo es), colaboradora esencial de #ClubSeis y maestra y socia de proyectos y juglarías literarias. Este cuentito pertenece a su blog Albricias (post original aquí) pero si buscan Juglarías y Ejersucios vayan aquí, o por Chocoaventuras por aquí.
De la misma autora en este blog:
Tres Cuentuitos de Carmen María.
Un Bocadillo de Tania Hernández A.
Sentarse a esperar que las musas lleguen a nuestro encuentro es muy fácil, pero lo complicado es que se acerquen cuando estamos sentados.
Mucho se habla de la inspiración, incluso se le describe como un ente escurridizo e ingrato.
Nunca es así, yo creo que se trata de un don que se cultiva todos los días, a todas horas, sentarse a esperarla solo aumenta la contemplación, pero no la creación.
Hay que trabajar en ella todos los días, sacarla de nosotros a punta de trabajo, de intento.
No es necesario ser artista –escribir, pintar o componer–, cualquiera puede hacerlo sin importar a qué se dedique.
Tal vez muchos piensen que para qué si su trabajo no requiere de la creatividad o simplemente se les hace muy difícil.
Ahí radica el mérito de los que no trabajan con el arte, si logran ponerse en contacto con su inspiración podrán entonces encontrarse con la inspiración de otro, aunque no solo eso.
Crear sueños en nuestra mente, abrir posibilidades de juego con nuestros hijos, ponerle sal y pimienta a nuestra relación amorosa, aunque no seamos conscientes siempre estamos creando.
Es ese hecho el que nos acerca a los otros y a nosotros mismos, el que nos permite sentirnos vivos, el que nos ayuda a reconocer la belleza.
Y es esa misma posibilidad la que acerca los lectores a la literatura, en nuestro caso.
Poder reconocer su creación con la nuestra trae experiencias que van más allá de que el lector se encuentre con lo que escribimos, sino que llega a ser un reconocimiento de nosotros mismos en las letras de otros.
Así que sin importar quiénes somos, a qué nos dedicamos, nuestros motivos e intenciones en este mundo, hay que crear, y si estamos dispuestos a intentarlo todos los días la inspiración llegará a nuestra vida para quedarse.
Como escritores, de manera concreta pienso que es fácil llamarla, basta escribir todos los días para que se dé cuenta que estamos aquí, trabajando.
Escribir de todo, lo que nos pasa, lo que no sucede, lo que vemos en la calle, lo que anhelamos, lo que leemos.
Darle a lo que vemos nuestro toque de belleza para que se vuelva mágico y abandone el plano mundano.
¿Ustedes lo hacen? ¿Escriben diario? ¿Leen a otros diarios? Si contestan que no, qué esperan, vamos anímense a crear.
Tania Hernández A.
Blog: Buscando las incopelusas.
Otros bocadillos de Tania:
¿Escritores que tuitean o tuiteros que escriben?














