Ejercicio compartido de Creatividad y Microliteratura. ¿Quien se suma?

Club Seis

Posted by admin on octubre 19, 2011 in Eventos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad, Uncategorized with 1 Comment


Así le rendimos tributo a Rimbaud en Twitter.
«J’ai de mes ancêtres gaulois l’oeil bleu blanc, la cervelle étroite, et la maladresse dans la lutte» –Mauvais Sang, Arthur Rimbaud.

Un Bocadillo de Tania Hernández A.Siempre podemos quedarnos quietos sin hacer nada, mirando cómo pasa la vida, o podemos dejar la desidia y actuar. Las dos cosas requieren del mismo esfuerzo, aunque parezca mentira.

Si lo nuestro es dejar que la vida pase entonces ocupamos cierta energía para quedarnos sentados mirando al horizonte, la misma energía que otro en nuestro lugar ocuparía para levantarse y perseguir una oportunidad.

No importa de qué lado te encuentres si se trata de una decisión y no de un simple despiste o de una actitud inconsciente.

Parece que acabo de regresar del psicólogo, pero no, mejor dicho estoy meditando sobre el parecido que tiene la escritura con la vida. Sí, para mi escribir es vivir, pero no me refiero especialmente a esa pulsación.

Creo que para vivir hay que actuar, lo mismo que para escribir, no sólo me refiero al acto sencillo de sentarnos frente a la computadora o a la hoja de papel, sino al conjunto de emociones y acciones que debemos poner en marcha para cristalizar una idea en una historia, en un cuento, una novela o una minificción.

Desde tener la determinación para ocupar cierto tiempo de nuestra vida en concebir una idea, hasta tomar la decisión de sentarnos todos los días, o por lo menos algunas horas a la semana, a darle vida a nuestra creación.

Luego sorprendernos con lo que hicimos y compartirlo con los más cercanos o con los más lejanos a través de nuestro blog o cualquier otro medio que ocupemos para dejar que otros lean lo que escribimos.

Se trata de los mismos procedimientos que ocupamos en la vida, actuar y decidir, sólo que acá no es un ensayo, tal vez la única diferencia es que no tenemos una tecla suprimir ni una goma de borrar, pero para el caso eso le agrega cierta emoción.

Así que la importancia de actuar está en ambos lados, en el de la escritura y su infinita posibilidad de ficción y en la vida con su ineludible dosis de realidad. Es el arte en dos de sus posibilidades. Es el arte.

Porque el arte es acción. Aunque en la escritura deberíamos ser más acción que en cualquier otra disciplina. Sino pregúntenle a aquel que lee un texto donde no pasa nada, donde la contemplación es la única posibilidad. Seguramente el texto podrá ser bello, pero si no avanza, sino pasa nada, entonces se queda como postal para el recuerdo.

Y bueno, todo esto de la acción y sus diferentes maneras de interpretarla en la escritura, muy a propósito de que quiero invitarlos a que participen en un jueguito que me inventé la semana pasada, se llama #verbos y la idea es transgredir las acciones que cada verbo nos propone. ¿Cómo?, como quieran.

Aquí hay algunos ejemplos de cómo lo hicimos cuando comencé a poner unas cuántas ideas y luego otros se unieron a mi locura. A ver qué les parece. Para participar sólo tienen que poner en el tuiter el hastahg #verbos y listo. Intentemos está semana algunas frases, ¿actuamos?

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Blog: Buscando las incopelusas.

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Posted by admin on mayo 16, 2011 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad with 6 Comments


Un Bocadillo de Tania Hernández A.


La danza y el teatro son disciplinas donde me hubiera sentido muy a gusto si no fuera escritora.

Desde pequeña bailar era un gozo, sentir el movimiento de cada parte del cuerpo me llenaba de una energía inexplicable.

Mi encuentro con el teatro vino hasta la secundaria, cuando con un grupo de amigas íbamos cada martes a la biblioteca del centro de mi ciudad para que nos dejarán pasar al teatro y a los camerinos donde había muchos disfraces que podíamos ocupar para jugar.

Cuando tuve que tomar una decisión sobre el curso de mi destino adulto, ya era bastante tarde para ser bailarina o actriz.

Tal vez para lo segundo no tanto, pero la comunicación y todas sus formas, incluida la escritura me hicieron el llamado final. Aunque de lejos, sigo regocijándome con aquellos que sí decidieron ser aquello que también me apasiona.

Recuerdo todo esto a propósito de la reciente invitación que recibí para participar en un proyecto interdisciplinario que es bastante interesante.

Un grupo de escultores, provenientes de sitios tan distintos como pueden ser Estados Unidos, Portugal, Corea, Cuba, Japón, Italia, Turquía y México, llegaron a Toluca para participar durante una semana en el XX Simposium Internacional de Escultura en Acero Inoxidable.

El resultado del encuentro fueron 13 esculturas que donaron a la ciudad, pero también la posibilidad de que 13 escritores pudieran tener contacto con cada uno de los escultores para conocer su trabajo creativo y escribir sobre él ya sea narrativa, poesía, ensayo o el género que cada quien maneje.

A mi me tocó trabajar con Carole Turner, de Estados Unidos. La mujer única mujer del grupo y una persona apasionada.

El resultado de este encuentro vendrá pronto y ya se los mostraré. Lo que quisiera contarles ahora es que se trata de la primera vez que baso uno de mis cuentos en otra disciplina artística como lo es la escultura.

Acercarse a otro proceso creativo y buscar detonar en lo más interno una nueva creación no es lo más común, ni tampoco lo más fácil. No hay reglas, ni limitantes, eso lo hace interesante.

Se trata de compartir un proceso que para cada uno es diferente, pero que al mismo tiempo cuenta con la misma luminosidad e intensidad.

Es un experimento al fin de cuentas, uno más al inacabado proceso creativo que nos urge siempre a buscar nuevos esquemas, nuevas maneras de ver el mundo.

Así que aquí tenemos una manera más de inspirarnos, para mi ya no solo estará la vida cotidiana o lo que me pasa bien adentro, porque tal vez ahora me siente a ver una obra de teatro y aprovechar la energía creativa que comparte para escribir.

Tal vez sea a través del baile que tanto me apasiona o ver una pintura, o a lo mejor escuchando esas canciones que me estremecen.

Será un intento, uno más, la idea es mirar con ojos bien abiertos otras disciplinas artísticas para compartir la fuerza del acto creativo.

A ustedes ¿qué arte los estremece, además de la escritura?

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Blog: Buscando las incopelusas.

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¿Y la belleza?

Sobre la inspiración



Posted by admin on marzo 18, 2011 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad with 7 Comments


Un Bocadillo de Tania Hernández A.

Una de las ventajas de estar en Twitter es practicar el trabajo en equipo. Lo descubrí prácticamente por casualidad.

Un día del mes de junio del año pasado, se me ocurrió que podía tuitear lo que le pasaba a un personaje, intentando que con cada tuit se fuera construyendo lo que era, su personalidad, gustos y pensamientos.

Era un experimento personal y un reto al mismo tiempo, ya que la idea era que cada tuit fuera único, que se pudiera leer por separado de los demás, pero, que al tiempo, todos estuvieran entrelazados.

Así hice a Lorenza, #laloca. Una mujer solitaria, muda y sorda. Con unos profundos ojos negros que amaban el mar que no conocía. Le encantaba que el viento la hiciera suya, así como escribir cartas de amor a amantes desconocidos. Disfrutaba el poder del arándano, se regalaba nardos cada semana y devoraba las hojas de libros viejos para pervertir en su estómago sus historias.

Prometí a quienes la seguían que subiría los tuits juntos a mi blog y en secreto me dije que cuando fuera suficiente escribiría un cuento donde desaparecería a Lorenza.

Pero, apenas llevaba cuatro días con el experimento y una veintena de tuits, cuando @yoenmarte me escribió un mensaje directo preguntándome si podía jugar con #laloca.

Lo pensé solo un poco y le dije que sí, de inmediato armé en mi cabeza la convocatoria para que otros se unieran.

Así fue como lance una invitación en mi blog para que quien quisiera realizará el mismo ejercicio, crear un personaje y tuitear lo que le pasaba colocando al final el hashtag #laloca, para no perdernos.

Después de casi un mes llegamos a 20 participantes de distintas latitudes de México: Toluca, Distrito Federal, Mérida, Reynosa, Monterrey y de otros países como Argentina y Venezuela.

Todos con el mismo entusiasmo y con personajes tan interesantes que fue un gusto poder leerlos juntos en mi blog.

Algunos unieron sus tuits y los pusieron en sus blogs personales y así fuimos construyendo una historia.

Teté de @OtramariaFrida y Espanto de @DaveMalleusRamiro de @yoenmarteElisa de @ahmliveTeresita de @_Orientar_Maya de @locosylocurasLuz Carballo de @GolmerjotaAlas Rotas de @Alas_rotasElba de @zuzupinkGreta de @sublime_corazonRené M. de @ruben_ochoaBarbarella de @conynadalesRoberto Bantara en @rbantaraKerkal de @_extranjeroGirasola de @VV74Severo de @LeonMelendezPascual de @PetersenVAbelardo y Borgo de @porfiriohWindmind y Ornitorrinco de @pathomudoLorenza de @taniahernandeza.

Aún ahora pueden leer el resultado de nuestro experimento conjunto en http://taniahernandeza.blogspot.com dando click en la etiqueta #laloca.

Sin duda, fue un gran trabajo en equipo. Lo único que lamento es que no hayamos continuado.

Planteamos, después de varios días de experimento, que podíamos intentar que los personajes se encontrarán con Lorenza y con quien quisieran.

Pocos lo hicimos y el ejercicio termino como empezó, de sorpresa. Supongo que así tenía que ser.

Sin embargo, me hubiera gustado seguir porque tenía en mente hacer con los tuits, y con permiso de todos, un hipercuento.

Pero, de la escritura colaborativa a través de hipervínculos hablaré en el próximo de mis Bocadillos.

Tania Hernández A.

Blog: Buscando las incopelusas.

Otros bocadillos:

¿Escritores que tuitean o tuiteros que escriben?


Por Debbie Chabes

Asentar lo que se siente, dejar prueba de lo que acontece, atraviesa, anda sucediendo: sola, en interacción con los otros/ el otro. Herramienta que da sentido a vueltas discursivas: el modo en el cual se puede -más de una vez- disipar dudas, miedos, trabas, escollos. Escribir da sentido;  intensifica y alivia, diluye y clarifica la dualidad corazón-mente: ying-yang de cada situación. Aquello que sucede y se presenta, es, sin más. Movilizador, práctico, útil, profundo o banal.

Intercambiar desde la escritura: un modo resolutivo que se presenta en el dibujo garabateado de las vivencias; llevarlas al papel. Las letras parecen ordenar, ayudan a visualizar hasta lo desordenado, logramos ver la totalidad del desorden, el ‘escritorio mental’ con diferentes anotaciones, sinfín de prioridades y otros tantos descartes,…. alineamos lo que sentimos a través de la azarosa extensión que se nos brinda para lograr expresar sombras, luces, contradicciones. Intentar alinear la dupla ‘cuore-bocho’. A medida que uno va ordenando su propio caos (o al menos, cada vez más consciente de eso) algunas cuestiones cobran sentido.

Se escriben elecciones, situaciones, intuiciones, experiencias, anécdotas.
Lo que necesita decirse, lo que no se puede decir.
Se escribe para no olvidar.
Se escribe para olvidar, cerrar puertas.
Se escribe para abrirse a más percepciones.
[Si no escribiera creo que también me olvidaría de detalles y personas que estuvieron en lapsos cortos de mi vida, pero que aportaron de diversas maneras -la temerosa posibilidad de que los recuerdos se conviertan en borrosas y confusas imágenes se diluye al vivenciarlos en un papel y lograr eternizar momentos-. La memoria convertida en letras. Atemporalizada].
Escribir permite enlazar, otro modo de dialogar, des-cubrir, intercambiar. Con uno mismo, o con otro/s: hasta encontrar el límite donde las palabras ya no pueden jugar más. Sucede que a veces, se frena el ritmo manual porque pareciese que no hay modo que las letras puedan dar muestra certera de nuestro interior.
Hablar para compartir ideas, lo que aqueja, lo que no sucede, lo que sucede, hablar para reír, para encontrar similitudes/diferencias, controversias, para aportar y sumar, para perder el tiempo, y ganarlo en lúdica diversión discursiva. El otro te traduce, ayuda a des-andar, a caminar, a retroceder, y volver a pensar(te)… relecturas varias de narraciones infinitamente compartidas –o no-. Hablar aporta matices, prismas; esos que sólo surgen desde los diálogos de sincera apertura.
Sucede que a veces, mientras uno habla el otro no puede estar pendiente de todo lo que se pronuncia: la mente dispuesta puede intensionar la escucha, pero hasta la mirada del que habla puede penetrarnos tanto que la distracción es posible y más, la gran tentación de poder translucirse en la mirada del otro y terminar en una orilla personal, relacionando el discurso del otro con lo que nos sucede: reflejar(se). En nuestra mente se cruzan nuestras ideas y queremos intervenir, pensamos en nuestra siguiente palabra a pronunciar, y así, ad infinitum.
Compatibles y complementarios modos de interactuar. Leyendo lo que otro escribe, la aparente concentración se hace presente, o en el peor de los casos, la opción de la reelectura surge como opción para disipar dudas.
Escribir patenta lo sentido. Eterniza lo abstracto.
Hablar lo hace carne. Se comparte desde la oralidad, y hasta la piel puede verse afectada en un diálogo en sincronía. Las posibilidades de interacción se expanden infinitas, llegan hasta donde nos atrevamos en la valoración de la comunicación sincera. Y una vez más se crean nuevos lenguajes posibles, territorios de espejamientos aún no conquistados. Dispuestos a dejarse de-velar, esperándonos que los desnudemos.

Debbie Chabes (Argentina) publicó este post en su blog Intuición en Foco en Marzo de 2011 (y nos dió autorización para reproducirlo: ¡Gracias Debbie! ). Post original aquí.

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