Ejercicio compartido de Creatividad y Microliteratura. ¿Quien se suma?

Club Seis

Posted by admin on mayo 6, 2011 in Bocadillos, Hoy escribe:, Pinceladas de Creatividad with 9 Comments


Un Bocadillo de Tania Hernández A.

Comencé a escribir después de que una maestra nos sugiriera en clase que hiciéramos un diario, donde pudiéramos anotar nuestros pensamientos con la única finalidad de poderlos ordenar. Ya lo hacía antes, aunque de manera inconstante. Cuando visualice la idea de un diario pude escribir prácticamente siempre.

No había exigencias, tampoco era necesaria la corrección, simplemente la pluma corría como lo que sentía iba fluyendo.

Ahora no sé dónde quedaron todas esas libretas que llené con amores, decepciones, triunfos y fracasos. La verdad es que no importa, lo verdaderamente relevante es que la escritura se quedo conmigo.

La fecha exacta en que aquellas vivencias personales fueron tomando forma de cuento no la sé, ¿ustedes se han preguntado desde cuándo escriben?

Hace poco me lo cuestionaron, yo dije de inmediato que desde que tengo memoria, quién sabe si así sea. El punto es que la pregunta detonó un razonamiento en el que no había reparado.

La escritura siempre ha estado conmigo, pero yo estoy con la escritura desde hace poco.

Cuando tuve mi primer blog, ya hace algunos años, de a poco fui entendiendo que no siempre escribía sobre lo que pensaba, sino que ocupaba personajes que eran una proyección total de lo que me pasaba. Era como una forma de no descubrirme por completo, ponerme un nombre ficticio y vaciarme sin sentimientos de culpa.

Poco a poco se volvió necesario escribir cuentos, historias que, aunque basadas en algún anécdota personal, cada vez se iban alejando de mí.

Y es que las historias van teniendo vida propia, salen de los cánones que les propones y los personajes terminan decidiendo cómo quieren acabar, en mi caso estoy segura que así sucede, muy a menudo me sorprendo del rumbo que toma un cuento.

Luego, vino twitter y la minificción me agarró y ya no pude zafarme, por supuesto ni quiero que me suelte.

Pero, hasta hace dos o tres años decirme escritora era mucho. A lo más podía ser una aficionada a las letras, una idealista, una soñadora, una mujer que ama escribir, de ahí a considerar publicar, tener un libro o buscarlo, era demasiado.

La razón es simple, yo no estaba con la escritura, los miedos naturales de no saber si lo que uno escribe es bueno o si convoca emociones en el lector echan por tierra cualquier anhelo.

Hasta hace poco, tal vez poco más de un año, de manera natural comencé a sentir la necesidad de tomármelo en serio, planear una novela, hacer un proyecto, construir un personaje.

Y acá estoy, comenzando mis pininos y contenta de saber a ciencia cierta que soy escritora, pero no por ponerme una etiqueta, sino porque así lo siento.

El tiempo dirá si sirve lo que escribo, pero eso es lo de menos, ahorita disfrutó y me emociono con cada palabra, con cada proyecto, porque ya sé que quiero escribir en serio.

Es precisamente en este momento cuando quiero volver a aquella practica que hacía cuando comencé a escribir, sin darme cuenta a dónde iba a llegar.

Retomar el diario, escribir lo que me pasa, dejar en el papel testimonio de lo que me duele y lo que me hace feliz.

A este ejercicio Julia Cameron en su libro El camino del artista le llama ‘las páginas de la mañana’.

Ella propone que todos los días, sin excepción, al despertarnos y antes de cualquier cosa escribamos tres páginas, en una libreta o en el ordenador.

¿De qué? De lo que sea, de que no pudimos dormir bien, de que nuestro jefe es un gruñón, de que nos gusta la nieve de limón, de que hace mucho calor, la idea es que fluya lo que pasa por nuestra mente en ese preciso instante.

Se trata de vaciarnos de lo mundano, de lo negativo, sin esperar que esas hojas sean literarias o artísticas, se trata simplemente de limpiarnos y permitir que durante el día lo que fluya sea nuestro artista interior, sin limitaciones.

Ustedes ¿se atreverían a realizarlas?

Tania Hernández A.

Twitter: @taniahernandeza

Blog: Buscando las incopelusas.

Otros bocadillos de Tania:

Hiper… ¿Qué?

¿Y la belleza?

Sobre la inspiración



Posted by admin on abril 2, 2011 in Bocadillos, Hoy escribe:, Uncategorized with 7 Comments


Un Bocadillo de Tania Hernández A.

Estamos ante una oportunidad. Cambiar los órdenes establecidos, jugar con las estructuras de antaño, retar a las buenas costumbres.

Estamos en la era del Twitter, de la experimentación de la inmediatez, de la fugacidad de una línea de tiempo que vemos correr en la pantalla de una computadora, o en un teléfono celular.

Llegó de repente y tuvo que pasar el tiempo para empezarnos a cuestionar los por qués.

Ahora, después de sobrevivir a la sorpresa, es cuando comenzamos a discutir las implicaciones de lo que escribimos en la red, especialmente de lo que tiene algunos síntomas de acercarse a la literatura.

Y es que a ningún arte como al que se crea con palabras le ha venido tan bien la creación de una plataforma digital como Twitter.

Sin afán de volver este Bocadillo en una más de esas discusiones que intentan legitimar lo que se plasma en Twitter, creo que habría que dar el siguiente paso.

La pregunta que ha sido recurrente, por inicial, es si algunas de las letras que se dejan en Twitter pueden ser consideradas literarias.

Basta, dejemos que eso lo diga el tiempo, lo determine el lector a fuerza del gusto personal y la simpatía con la esencia.

¿A dónde voy? A insistir con el hecho de no perder de vista la belleza. Me parece que estamos en la discusión de la forma y no del fondo.

Cuántos no seguimos a quienes en el día a día van dejando meros aforismos en su time line, cuántos no hemos cedido a la tentación de seguir al de los chistes, al de las frases acomodadas en 140 caracteres, o al que reflexiona de a poco.

¿Dónde queda el arte? ¿Dónde la estética? Ese es el peligro, bombardear a los seguidores con intentos no está mal, pero de ahí a pretender trascender la emoción o el sentido de la belleza. Hace falta.

La oportunidad radica precisamente en poder intentarlo todos los días, rescatar lo más valioso y trabajar en ello.

Abandonar las joyas en el mundo inacabado de los tuits diarios es olvidar que podemos crear.

¿Quién marca la pauta, el camino a seguir? Todos. Los que leemos y los que escribimos.

Aunque también lo deberían hacer los concursos, que nos guste o no legitiman el trabajo. Después de que nos hemos percatado de lo valioso que es Twitter como herramienta de trabajo del escritor, especialmente del que prefiere las minificciones, han nacido un sinfín de posibilidades para mostrar de lo que somos capaces a la hora de escribir historias.

Los premios son meros accesorios que no nos vienen mal, pero que hablan del poco valor que se le da a una historia breve, cuando a mi parecer es de las más difíciles de conseguir.

Nos conformamos con ser seleccionados entre los mejores o aparecer en la etiqueta de tal o cual concurso, conseguir más seguidores y punto, pienso que deberíamos ir más allá.

Estamos ante la oportunidad de buscar una narrativa que aporte a la ya consagrada literatura, ante la posibilidad de vislumbrar nuevos horizontes a punta de experimentación, pero sobre todo a la renovación de un género como la minificción que hoy recupera su fuerza gracias a un nuevo dispositivo tecnológico.

Así que nos toca a nosotros con el trabajo diario, veámoslo como responsabilidad, aportar a una nueva era y sobre todo hacerle honores a la belleza.

 

Tania Hernández A.

Blog: Buscando las incopelusas.

Otros bocadillos de Tania:

¿Escritores que tuitean o tuiteros que escriben?

Trabajar en Equipo.

Hiper… ¿Qué?

Fotografía del post. Flores de la Quebrada, MRM, original en mi tumblr aquí.


 


Casi “Un #ClubSeis al paso”

Por Mariano (@_Orientar_)

Casi hasta me acordé del #ClubSeis original, sin bots y sin trolls. A nuestra maestra @Otramaría se le ocurrió ayer una convocatoria via Facebook, “Historias de sapos en seis palabras: http://tinyurl.com/657e24m”, y en minutos en Twitter empezaron a saltar los sapitos. Como siempre, fueron apareciendo los palabristas que andaban por ahí. ¿El resultado? Casi… un #ClubSeis al Paso.

@_Orientar_: ¿Diferente? NO!! Sapo de otro pozo! #seispalabras

@_Orientar_: Vida de sapos: A los saltos. #seispalabras

@Xkatik: Besándola, el sapo supo ser suyo. #seispalabras

@_Orientar_: Un acróstico:

Somos

Antiguos

Príncipes

Ocultos  #seispalabras

@_Orientar_: Príncipe Sapo con corona de jazmín #seispalabras

@_Orientar_: Príncipe del charco busca Princesa nadadora #seispalabras #avisoclasificado

@_Orientar_: Verde, color esperanza – repetía Príncipe Sapo. #seispalabras

@mmorresig: Sapos de pozos ajenos prometen libertad #seispalabras

@mmorresig: Ser sapo, para saltar este charco #seispalabras

@Zholrac: Hay una mosca para cada sapo. #Seispalabras

@Zholrac: Sapos vemos, su linaje no sabemos. #Seispalabras

@Milim8: Sopa sin ‘moscas’?- reclamó el Sapo. #SeisPalabras

@Otramaria: Charcos: hervidero de príncipes todavía estancados. #seispalabras

@Otramaria: El sapo tiene su encanto. ¡Bésalo! #seispalabras

@Alas_rotas: Besó al sapo el respondió croando… #seispalabras

@Milim8: Muchas moscas para tan pocos ‘sapos’ #SeisPalabras

@mmorresig: ¿Y si el sapo prefería astronauta? #seispalabras

@Milim8: Sapos que sueñan con besar Princesas #SeisPalabras

@lauraolivaresv: Titulares: Sapo entrometido besa princesa/ plop! #seispalabras

@lauraolivaresv: Principe inesperado, el verde hermano sapo #seispalabras

@lauraolivaresv: Poderoso ímpetu revolucionario, el sapo príncipe #seispalabras

@Alas_rotas: No olvidó sus modales de sapo #seispalabras

@mmorresig: Sapo posa, sapa pasa, ¿sopa? paso #seispalabras

@Xkatik: Soñaba ser sapo, recibir “ése beso” #seispalabras

@Xkatik: Errado encantamiento, renacuajo esperar volverse sapo. #seispalabras

@Alas_rotas: El sapo embelesado amaba la luna #seispalabras

@_Orientar_: Suculento beso, ¡transformó sapo en príncipe! #seispalabras #clubseis

Por supuesto, ¡quedamos esperando sus historias de sapos en seis palabras, tanto en los comentarios a esta entrada como en el Facebook de Carmen!

Un Bocadillo de Tania Hernández A.

Parece que últimamente definir las ventajas y desventajas de ocupar Twitter para hacer literatura son una prioridad.
¿Quién no ha opinado, incluso desde su cuenta, al respecto?
Pienso que la herramienta es lo de menos, cuando se trata de escribir hasta la servilleta de un restaurante sirve para vaciar los garabatos que luchan por ser historia.
Sin embargo, no podemos negar que con la llegada del microblogging el Internet logró regalarle a los que escribimos corto un canal de comunicación efectivo, inmediato y atractivo.
Ante este hecho, es lógico que llegará la necesidad de legitimar la relación de Twitter con la literatura y con ello lograr que las historias que ahí se vierten valgan.
Por lo menos en México la discusión ya tomó forma. Algunos tuiteros que escriben o mejor dicho escritores que tuitean crearon el hashtag #140cc.
Cualquiera puede revisar lo que ahí se ha dicho y aunque algunos han aprovechado el hashtag para etiquetar sus minificciones y hacerse promoción, otros hemos tenido la oportunidad de reflexionar acerca de los retos que está proporcionando la herramienta.
En Twitter la minificción es la principal posibilidad de experimentación, ya sea como la historia brevísima, los haikus y las seis palabras, que cada semana practicamos en @_ClubSeis_.
Antes creábamos en privado, un texto tenía mil vueltas y nadie conocía sus vericuetos, no pasaban de una libreta o un documento en la computadora, ahora hacemos públicos nuestros pequeños bocetos.
Esto nos ayuda a ganar en disposición a la crítica y autocrítica, pero sobre todo en disciplina.
Todos los días podemos abrir nuestra cuenta y escribir. Aunque, esa posibilidad debe ser retribuida con más responsabilidad, un texto publicado en Twitter debe ser considerado inacabado, siempre. Mejorarlo debe llevar su tiempo.
Quiero dejarles aquí algunos tuits que vertí el 22 de febrero con la etiqueta #140cc, para proponer que la discusión siga, salga de México y aprovechemos una de las que considero las mayores ventajas de Twitter: que nuestras ideas lleguen a sitios que ni siquiera hemos visitado.

* En tuiter somos nuestros propios editores.
* Escribir cuentos en tuiter libera la urgencia de ser publicado.
* Tuiter permite que un microcuento viaje a ciudades y países que ni siquiera conocemos.
* Poner en un blog las minificciones soltadas en tuiter, ayuda a contrarrestar lo efímero del medio.
* 140 caracteres, sin duda fuerzan la imaginación.
* El tuiter no solo abona a la experimentación solitaria, sino también a la colectiva. Por ejemplo: @_ClubSeis_
* Parece que es fácil escribir en tw, pero no es así. El RT no garantiza su calidad estética.
* Lograr un mundo con pocas palabras. Ese es el reto. Lo mejor es que en tw se puede aceptar el reto todos los días.
* La literatura en tuiter nos regala disciplina. Deberíamos regalarle uno que otro microcuento digno.

La próxima reunión de #140cc es el 29 de marzo a las siete de la noche, hora central de México. Habrá una mesa de diálogo con @mergruen @magami y @Diamandina. Si quieren participar pueden seguir el hashtag y las cuentas @literaturainba, y de uno de los creadores del foro @albertochimal.
Si quieren más información la pueden encontrar en la página del Instituto Nacional de Bellas Artes.

* * * * * Agradezco la invitación de @_Orientar_ para colaborar en la página de ClubSeis. El tema no podría ser otro que la minificción y Twitter, porque ahí es donde nos hemos encontrado. Espero de ustedes sus comentarios, la retroalimentación debemos privilegiarla a toda costa, por eso aquí les dejo mi Twitter @taniahernandeza para que estemos en comunicación.

Tania Hernández A.

Blog: Buscando las incopelusas.

  • Escritores en Feevy